
Bajo la batuta del director Enrique García Asensio, 700 músicos interpretaron la pieza que identifica a los petrerenses y sus tradiciones.
Cuatro minutos y 50 segundos es lo que dura el pasodoble que el maestro Miguel Villar compuso para el pueblo de Petrer como himno de sus fiestas de Moros y Cristianos. Casi cinco minutos que anoche volvieron a desatar la euforia de las más de cinco mil personas, festeros y no festeros, que se congregaron en la plaça de Baix para cantar «Petrel» con los sentimientos a flor de piel y el júbilo de haber culminado un largo año de ilusiones.


