Actualitat de l´Alt Vinalopó, el Vinalopó Mitjà, l´Alcoià, El Comtat i l´Alacantí
Comunitat Valenciana

Las Fiestas de Moros y Cristianos en la Comunidad Valenciana reconocidas como Bien Inmaterial de Relevancia Local

El Diario Oficial de la Comunidad Valenciana, del 19 de mayo de 2015, recogía la Orden de la Consellería de Educación, Cultura y Deporte por la cual se declaraban Bien Inmaterial de Relevancia Local las fiestas de Moros y Cristianos de la Comunidad Valenciana, atendiendo a las solicitudes de los responsables de nuestras fiestas y municipios y, en concreto, a los informes elaborados desde la UNDEF, empeñada en el reconocimiento patrimonial desde hace un par de años.

Esa decisión administrativa supone que nuestras fiestas pasan “oficialmente” a formar parte del patrimonio cultural de los valencianos, en su calidad de bienes inmateriales, como uno de los usos y costumbres más representativos y valiosos de la cultura tradicional valenciana. Todos los festeros conocen la importancia que nuestras celebraciones tienen, desde antiguo, en la configuración de la idiosincrasia de los valencianos, en el fomento de la cultura musical estrechamente ligada a nuestras fiestas (también reconocida como Bien de Relevancia Local en 2011), en el proceso de cohesión social e integración, en la defensa de la igualdad de géneros y, desde otra óptica más pragmática, en el fomento del turismo y de una pléyade de actividades económicas vinculadas a los servicios y complementos que exigen nuestras multitudinarias celebraciones.

Ese reconocimiento oficial viene a ratificar la importancia cultural, social y económica de las fiestas de moros y cristianos, en unos momentos en que se buscan nuevos horizontes y perspectivas para los modelos sociales y económicos de la Comunidad Valenciana, en los que las fiestas de moros y cristianos aparecen cada vez más nítidamente como insumos que favorecen la diferenciación y competitividad del territorio apoyado, en esta ocasión, en su acervo cultural, que conviene cuidar para que no se vea afectado en sus raíces, ni convertido en simple producto de consumo de masas.
Ahí radica el empeño de la UNDEF, a la que sirven de maravilla los principios esenciales que promulga la Real Academia de la Lengua: limpia, fija y da esplendor. La decisión de elevar la propuesta de reconocimiento como patrimonio cultural de los valencianos cumple el primer objetivo de limpiar la Fiesta de las posibles contaminaciones introducidas por esa paulatina puesta al servicio del interés turístico, que es declaración anhelada por muchas asociaciones festeras, cada vez más extendida entre nuestras fiestas. Fijar los actos esenciales, aunque menos vistosos o espectaculares constituye otra misión fundamental de la UNDEF: la correcta utilización del traje oficial, con todos sus componentes, la perfecta celebración de los actos vinculados con las embajadas, guerrillas o procesiones, tan sustantivos de nuestras fiestas como las espectaculares entradas y otros actos menos valorados pero igualmente básicos, por antiguos y esenciales han de ser preservados y, para ello, recogidos en normas o reglamentos de filás, comparsas y asociaciones festera. Por último, el gran atractivo social, cultural y turístico de las fiestas de moros y cristianos radica en el esplendor de sus desfiles más señeros y la UNDEF, consciente de la importancia de esos actos como altavoz que publicite en la escala mundial las bondades de nuestras fiestas, está también empeñada en su fomento.

Con esos objetivos, las negociaciones con la Consellería de Cultura han permitido dar un primer paso, consistente en esa declaración genérica como BRL, que sin duda permitirá limpiar, fijar y dar esplendor. Pero la UNDEF persigue, además, que nuestras fiestas más singulares, antiguas o destacadas sean consideradas Bien de Interés Cultural –BIC-. Esto es, que se eleven a la categoría de monumentos singulares de la cultura valenciana. Para eso se sigue trabajando desde las diferentes comisiones de la UNDEF, elaborando informes, recabando estudios y aplanando el camino para esa deseada declaración como BIC, tal como recoge la declaración de BRL recogida en el Diario Oficial de la Comunidad Valenciana, donde se prevé la creación de una comisión consultiva formada por cinco miembros (entre ellos la UNDEF), adscrita a la Dirección General de Cultura, para establecer los criterios para el reconocimiento como BIC Inmaterial de “aquellas fiestas o actos de las fiestas de Moros y Cristianos de especial relevancia y significación para el patrimonio cultural valenciano”.

En su momento, esa declaración como BIC servirá para elevar al Ministerio de Cultura la petición de que las fiestas de moros y cristianos comiencen su larga y, seguro, costosa andadura para ser reconocidas internacionalmente como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), respaldadas por el Gobierno autonómico y el Estatal. Para ello habrá que contar, primero, con el respaldo unánime de los demás Gobiernos de comunidades autónomas, al menos de aquellos en que se insertan las asociaciones que son miembros de la UNDEF, como Cataluña, Castilla-La Mancha y Murcia. Conseguido el respaldo inicial del Gobierno valenciano, se antoja que el aval garantista de esa institución facilitará el reconocimiento como BRL, por parte de otros Gobiernos autónomos, de las fiestas de moros y cristianos. Esa es la tarea inmediata de la UNDEF, apoyada en las asociaciones murcianas, castellanas y catalanas.

Al tiempo, para sustentar la todavía lejana declaración como Patrimonio de la Humanidad, la UNDEF trabaja en la celebración con carácter internacional del IV Congreso Nacional de Fiestas de Moros y Cristianos, a celebrar en junio de 2016 en Alicante, con el firme propósito de limpiar, fijar y dar esplendor, para mantener prístina las esencias de nuestras fiestas y, también, la de dar participación a otras fiestas de moros y cristianos muy extendidas por España y por otros países: se celebran en veintiséis países de cuatro continentes, con un total de 1.212 fiestas de moros y cristianos. Sin duda, la voluntad de reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad deberá ir respaldada por esas otras fiestas de esos otros países. La tarea es ardua, los esfuerzos comienzan a dar frutos.
UNDEF


199