Villena está siendo gobernada desde la escalenidad de un simbiótico y omiso triunvirato político, irregular, de decisiones controvertidas y dispar opinión, que se mueve a impulsos de parte, de forma un tanto torticera y poco estable, lo que produce una mutabilidad constante en las opiniones y día a día se nos muestra más divisible e inconsistente en sus, constrictivas, decisiones tomadas de forma titubeante y poco explicita y posteriormente de fácil rectificación.
El pueblo, seré más concreto una gran parte de los ciudadanos, está desde hace tiempo, exactamente desde junio del pasado año, en estado de duda, referente a los temas municipales, hasta el punto que cualquier acuerdo que se tome en Junta de Gobierno o Pleno le produce tal desasosiego e incertidumbre que, desde el principio, espera más la anulación o cambio de lo acordado que su puesta en marcha. Hasta la fecha han sido características del gobierno municipal la inconsistencia, la lentitud, la inoperancia y la constante rectificación, siendo poco permisibles los intentos de algunos ediles de abanderar, sin escrúpulos, causas poco o nada beneficiosas para determinados sectores de la sociedad indefensos ante los acuerdos, de la mayoría, del gobierno que está dividido en tres partes, (esa es la definición de tripartito).
Si difícil es llegar a un acuerdo, desde la unidad, por las opiniones encontradas que todo tema conlleva, mucho más lo es desde una coalición tripartita, de dispar ideología, gustos enfrentados y fines y metas divergentes. Si para el asalto al poder y toma de posesión de la Alcaldía la tricefália hubiese llegado a unos acuerdos coherentes y consensuados y comunicados al pueblo soberano, como es de precepto, no se verían en la necesidad de contralegislar con tanta frecuencia. El no estar encabalgadas, por ningún lado, las prioridades y ser trilingües y encontradas las peticiones del equipo de gobierno, hace que los ciudadanos se sientan en conjunto engañados, desprotegidos casi siempre y totalmente al albur de todas cuantas decisiones, en un sentido u otro, se tomen en las Juntas de Gobierno o en los Plenos del Ayuntamiento. Hasta la fecha han sido muchas las acciones comenzadas o los acuerdos tomados y hechos públicos, que no han visto la luz y han tenido que ser abortados, anulados o revocados.
Los hechos avalan todas y cada una de las afirmaciones que se hacen en este escrito, no es necesario insistir, pues todos los días vemos como se ordena y contraordena, se acuerda y se anula, se decide y se rectifica, es decir no se gobierna. Tomaron posesión, ocuparon el triclinio, y se pasan los días haciendo promesas y realizando estudios de todos y cada uno de los asuntos que por finalizar dejó el, mermado y eficaz, anterior equipo de gobierno. Se quiere descargar la culpa en terceros y se manifiestan unas razones, ya fuera de lugar, que en vez de disculpar causan sonrojo por ser meras triquiñuelas.
Ya es hora de que este trino gobierno, y le llamo trino porque contiene en si tres cosas distintas o participa de ellas, salga de su letargo, se fije unas metas, las dé a conocer a los ciudadanos y las ponga en acción sin trifurcarse como si de un trirreme se tratara. Eso es lo que el pueblo espera y además creo que se merece.


