EL CIRCO DE LA POLÍTICA LOCAL
¡ Pues bien ¡ lo más parecido a un circo es un Pleno Municipal, no por la definición sino porque también en él actúan titiriteros, graciosos, con ademanes, carreras, apariciones y desapariciones más o menos extravagantes, expuestos a la burla o menosprecio de la gente, por sus rispidas reacciones y razonamientos pantomimicos.
No se puede pretender tener un éxito rotundo el día del estreno, (llámese Pleno Municipal) cuando a él se ha llegado, con premura, sin dominio exacto de las cifras y sin estudiar el texto por completo y por consiguiente sin dar a conocer al pueblo soberano todos y cada uno de los puntos sobre los que se pretende incidir para, según los que ostentan el poder, colaborar para salir de esta situación económica.
El ultimo Pleno Municipal, fue, una muestra de las carencias del Equipo de Gobierno, del Ayuntamiento, por la falta de severidad, precipitación y ajustes de ultima hora realizados por los delegados municipales y los Técnicos del Ayuntamiento. Ajustes que llegaron al extremo de no conocer la oposición la totalidad de los datos hasta el momento de tratar en Pleno este tema, por ello y con una coherencia extrema la oposición se abstuvo y no dio su voto a favor ni en contra de algo que no había podido estudiar, ni por supuesto conocía.
Esto da muestra del modo de actuar sin fundamento, atropellado, desatinado y falto de razonamientos del actual equipo, en el poder, que convoca los Plenos, de suma importancia, en el último minuto y, con los resultados todavía pendientes de comprobación, sin importarle que esté en juego el pago de las facturas que adeuda el Ayuntamiento a sus proveedores .
Después diremos que es una herencia, ¡como todo!. Sin embargo cuando, hace unas fechas, cobraron más de tres millones de Valencia de la Plaza de Toros no se dio noticia alguna para conocimiento de los ciudadanos. Es más fácil afirmar supuestos que reconocer realidades, es más sencillo acusar a los demás que reconocer nuestras propias limitaciones sobre todo cuando estas demuestran inoperancia y al propio tiempo nuestro escaso poder de reacción.
Si no se tuvo tiempo para preparar la correspondiente documentación a fin de que cobrasen a quienes se les adeuda, desde el momento de la comunicación al limite del mismo, esto nos indica dos cosas, una, que no hubo diligencia en la puesta en marcha del dispositivo por quien correspondía o, dos, que no se le concedió la importancia que tenía. Para mi las dos son criticables, en grado sumo, y vienen a demostrar que las Delegaciones Municipales no funcionan como debían, que se dedican más a ser parte del espectáculo personal, que a conseguir metas para el ciudadano.
Ernesto Pardo Pastor


