Estaba previsto que a media mañana se ejecutara una orden judicial de desahucio de una vivienda, ubicada en la calle Elche, número 19, 3º D, donde reside Víctor Quirón de la Cruz junto a su esposa Glenda Sacón Montesdeoca y sus cuatro hijos de 12, 8, 6 y 3 años.
Hace unos dos años, la familia Quirón-Sacón alquiló esta vivienda por cinco años, valorada en 93.800 euros, con opción a compra a la sección inmobiliaria de la Caja de Ahorros del Mediterráneo. Desde la firma del contrato y durante algo más de dos años, hasta la mensualidad de julio de 2011, Víctor Quirón fue pagando, religiosamente, cada mes 400 euros.
A partir de ahí, la situación cambió de forma radical para familia ecuatoriana con nacionalidad española que reside en nuestra población desde hace ocho años. Primero, Víctor se quedó sin trabajo y después, a principios de este año, tuvo que viajar a Ecuador por el fallecimiento de su madre. Fue en ese momento cuando recibieron la primera notificación judicial por lo que Glenda acudió a los juzgados pero al no estar formalizada legalmente la pareja y el contrato estar a nombre de Víctor no pudo paralizar la orden de desahucio.
A pesar de haber presentando un recurso por parte del abogado a la que recurrió esta familia para evitar que fueran desalojados, el secretario judicial se ha presentado, junto a un cerrajero, pocos minutos después de las diez de la mañana para ejecutar la orden. Sin embargo, ante la situación familiar ha decidido conceder a esta familia 3 días para que encuentren una nueva casa donde vivir, por lo que está previsto que el desahucio se ejecute durante la mañana del lunes, en principio la hora fijada son las once y media.
Quizá lo más llamativo de esta triste y desagradable historia es que aunque la familia ha acumulado una deuda de 3.600 euros, correspondientes a las 9 mensualidades de 400 euros, ahora la entidad bancaria le reclama una deuda de 43.000 euros debido parece ser a que se trataba de un alquiler con opción a compra.
En ningún momento, esta familia se ha negado a pagar las mensualidades que deben al banco, incluso han intentado negociar con la entidad bancaria para que les concediesen un plaza para saldar la deuda. Sin embargo, esas negociaciones no han llegado a buen puerto y el desahucio parece que va a ser muy difícil y complicado que se paralice.
De momento, Víctor y Glenda están buscando una nueva vivienda para evitar quedarse en la calle. Han decidido recurrir a los medios de comunicación para intentar que, ante una presión mediática, no se ejecute esa orden de desahucio este próximo lunes.
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