Lo sufren los profesionales del sector año tras año al no saber cómo
desechar este producto con el menor impacto medioambiental
5 de septiembre de 2012.- LA UNIÓ de Llauradors pone de manifiesto una
preocupación que invade año tras año a los productores desde hace varias
décadas relacionada con el reciclaje del papel utilizado para embolsar la
Uva de Mesa del Vinalopó.
José Antonio Rico, secretario comarcal de LA UNIÓ en el Vinalopó, asegura
que ahora que comienza la campaña de recolección de la uva de mesa «nos
asalta la misma pregunta de siempre: no sabemos qué hacer con las bolsas de
papel después de su uso». Hasta ahora los profesionales del sector han
llegado a acuerdos con sus respectivos ayuntamientos para que se hicieran
cargo de recoger las balas de papel, «pero este método presenta
inconvenientes como no llegar a un acuerdo con la empresa de recogida de
basuras o con el ayuntamiento porque supone un sobrecoste para ellos y más
ahora con la crisis en las arcas municipales». Además, «se desconoce el uso
que le darán después a este papel», apunta Rico.
La técnica del embolsado, que únicamente se emplea en el Vinalopó, aporta
especiales cualidades a la uva ya que se trata de una técnica artesanal para
retrasar la maduración del producto. Ésta supone un sobrecoste adicional
«que los agricultores asumimos con satisfacción y orgullo», explica Rico.
No obstante, «la Conselleria de Agricultura, competente en la materia, nunca
ha mostrado especial interés en solucionar este problema de impacto
medioambiental». Por ello, «LA UNIÓ considera de vital importancia encontrar
una alternativa para la utilización de este papel con la implicación y el
compromiso de todos», denuncia Rico.
Por otro lado, desde LA UNIÓ «entendemos que las balas de papel pueden no
suponer un problema. Más bien se trata de una oportunidad de negocio, puesto
que podría ser empleado para otros productos», considera Rico. De hecho,
«por primera vez el año pasado una empresa privada se hizo cargo de este
papel y, mezclándolo con cartón, consiguió la elaboración de un cartón de
calidad que luego vendió a China». No obstante, también para ello se exigen
unas condiciones de aprovisionamiento «que solamente pueden cumplir los
grandes comerciantes, porque un pequeño productor de uva no dispone de una
prensa para ofrecer el producto en condiciones», afirma Rico. Por tanto,
«una parte importante de papel se desconoce dónde acaba».
Ante esta situación, «LA UNIÓ destaca esta iniciativa privada como ejemplo
para que los productores de la zona puedan sacar beneficios de este residuo
y que repercuta en la economía de la zona, sin necesidad de enviarlo al
extranjero». Y es que anualmente «se consumen entre 700 y 1.000 toneladas de
bolsas de papel únicamente en la comarca del Vinalopó». Por ello, «LA UNIÓ
considera necesaria la elaboración de un proyecto de I+D+i que ayude a
determinar el uso que pueda tener este residuo y poder generar así puestos
de trabajo, muy importante en tiempos de crisis como los de hoy en día»,
asevera.
Por todo ello, LA UNIÓ se posiciona, una vez más, al lado de los
comerciantes y productores que desde hace años conviven con este problema en
soledad. En tiempos en los que la imagen que proyectamos los profesionales
de cualquier sector ha de ser intachable con respecto a nuestro impacto
medioambiental, «LA UNIÓ lucha por reciclar un residuo aprovechable».
Para más información: José Antonio Rico, secretario comarcal de LA UNIÓ en
el Vinalopó (626 641 254)


