La intensificación de los procesos de envejecimiento de las estructuras sociodemográficas de las localidades receptoras de turistas residentes, los problemas para la gestión municipal, la configuración de sociedades paralelas, la separación idiomática, la mercantilización del paisaje o la vulgarización del patrimonio cultural, son algunas de las consecuencias que se derivan de que el levante español sea considerado la California europea, como lo señala el profesor de la Universidad de Alicante, Alejandro Mantecón.
En los últimos veinte años se han ido construyendo macro urbanizaciones en la periferia de los términos municipales de diversas localidades alicantinas, como Torrevieja o Denia, ocupadas en un ochenta por ciento por extranjeros, mayoritariamente ingleses y alemanes, y cuyos rasgos distintivos son tener más de cincuenta años, estar próximos a la jubilación, vivir en pareja y padecer algún problema de salud. Es por este último motivo por lo que el médico les recomienda venir a la provincia de Alicante, la llamada California europea. Estas personas no son inmigrantes laborales, sino extranjeros, lo que les posiciona en una categoría diferente, a caballo entre el turismo residencial y la migración por motivos no laborales. Si bien, dentro de este grupo hay personas que trabajan, lo importante es que lo que les llevó a salir de sus países de origen no fue tanto buscar mejorar sus condiciones económicas, como el hecho de mejorar su calidad de vida, entendida esta más con cuestiones del ámbito del ocio, el disfrute de la naturaleza, o establecer relaciones sociales más próximas y cercanas, apunta Mantecón.
El profesor de Sociología de la Universidad de Alicante UA, Alejandro Mantecón, que dirige junto a los docentes Tomás Mazón y Raquel Huete, el Congreso Internacional de turismo residencial que se está desarrollando en la UA, ha intervenido con su comunicación La distribución socio-espacial de los residentes europeos en Alicante.
Uno de los problemas que, para las arcas públicas españolas acarrea el turismo residencial son los gastos médicos. La Unión Europea, por iniciativa del Gobierno español, aprobó una resolución para acabar con esto del turismo sanitario, de forma que los gobiernos del país de origen y el de destino compartieran los costes de los gastos médicos.
Pero las consecuencias de este tipo de turismo comprenden, también, problemas que afectan a la gestión municipal. Cuestiones tan básicas como la limpieza de las calles, el suministro energético, la recogida de basuras o la seguridad de estas macro urbanizaciones se ven dificultadas por las continuas fluctuaciones de un país a otro de sus residentes, que son reacios a empadronarse en sus residencias levantinas. Se habla de estas construcciones como de macro urbanizaciones fantasmas.
Resultado de lo anterior es el hecho de que los extranjeros que adquirieron una vivienda en estas zonas se sientan engañados.
Además, otro efecto es la aparición, en los últimos años, de nuevas configuraciones de asociaciones de residentes extranjeros con el objetivo de influir en la política, bien formando partidos políticos, asociaciones de vecinos, o integrándose en un partido ya existente. Aunque son minoritarios, cada vez son más los nor europeos que deciden salir de ese estado de apatía, asegura Mantecón. El hecho de que la población extranjera de esas edades pase a formar parte de estas localidades intensifica el proceso de envejecimiento de la estructura sociodemográfica de la localidad.
Estos residentes configuran sociedades paralelas, de tal forma que se encuentran la original que estaba conformada por el pueblo y una sociedad paralela o lugar satélite. Esta separación se agranda aún más por la diferencia idiomática, con lo que establecer vínculos con el nodo central se hace complicado.
La mercantilización del paisaje y vulgarización del patrimonio cultural, es otro de los riesgos que entraña la sustitución de los rasgos distintivos de los territorios. Así, la tradición arquitectónica local de estas regiones se pierde a causa de construir masivamente urbanizaciones que pretenden recoger o inspirarse en rasgos distintivos de la arquitectura mediterránea tradicional. Sin embargo, en la práctica, esa arquitectura mezcla rasgos de la árabe, mejicana y la del sureste español, tomando lo más vulgar de cada estilo sólo porque son visualmente muy llamativos.


