Nació en Aspe (Alicante) el 18 de febrero de 1853, en el seno de una familia cristiana y acomodada. Sus años de infancia y adolescencia estuvieron marcados por una fuerte religiosidad, que la llevaron a comprometerse en la catequesis y obras de caridad.
En 1888 ingresó en el Instituto de Hermanas de la Caridad del Sagrado Corazón de Jesús, fundado en 1877 por Madre Isabel Larrañaga. Hizo su profesión religiosa el 21 de junio de 1890 y, a su debido tiempo, emitió sus votos perpetuos.
Fue Superiora del Colegio de Santa Susana, de Madrid, en 1891. Posteriormente del de San José, en Fuensalida (Toledo), en 1894. En 1896 es nombrada Maestra de Novicias. Fue Superiora General desde 1899 hasta 1928. Por último, desempeñó el cargo de Vicaria General.
Era una persona de gran calidad humana y espiritual. De carácter dulce y firme a la vez. Su caridad destacó con las Hermanas enfermas. Infundía confianza e impulsaba a respuestas generosas. No escatimó esfuerzos ante las necesidades educativas de su época, alentando a las Hermanas en esta tarea.
El amor a Jesús en su Pasión y su presencia eucarística, junto con una gran devoción a María, fueron la máxima atracción de su vida.
Asumió el deterioro de su salud, diabética y casi ciega, y el sacrificio de su vida, que presentía seguro, convencida de que es Dios quien guía la historia según su designio amoroso y providente.


