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Petrer

Artículo de opinión de Patricia Navarro sobre el desalojo en las casas-cueva

HE PERDIDO MI CASA
1 de julio de 2011

Son las 5:45. Amanece, y yo aquí, despierta pensando, he perdido mi casa, me han echado, quizás no vuelva. Aún no me lo creo. Aquí, en mi pueblo, en Petrer, mi ayuntamiento, con su poder, sus abogados, sus técnicos de urbanismo me han echado.

Yo sin abogado, sin técnicos porque valen mucho dinero, yo no sé… ¿Alguien me puede ayudar? He perdido mi casa. ¿Pero cómo puede ser?

El desalojo ha sido vergonzoso. La orden era para el día 28 de junio de 10 a 12 de la mañana. Ante tal despliegue de medios de comunicación locales, comarcales, autonómicos y nacionales y la presencia de miembros del movimiento 15M, algunos vecinos consiguieron quedarse en sus casas, pero al día siguiente, día 29 a las 14 horas, cuando cada vecino estaba en su casa llegó la policía. Estábamos comiendo. Vergonzoso.

Con amenazas de ir detenidos a comisaría ¡sacándole las esposas a uno de los afectados como si fuésemos delincuentes! Yo una persona de Petrer de toda la vida, trabajadora y honrada, mayor de 65 años, como la mayoría de propietarios desalojados. Yo tengo otra vivienda donde poder vivir, pero ¿qué hay de todas aquellas personas que, con una pensión tienen que afrontar la compra o alquiler de una vivienda a estas alturas de sus vidas? Volver a comenzar desde cero. Y eso por no hablar de los propietarios jóvenes, que además de perder su vivienda deben afrontar la hipoteca que les concedieron para comprar su desalojada propiedad.

Denigrante, hasta para los policías que han venido a pedirme que salga: “Señora, es una pena que la tenga que llevar detenida…” No es una pena; es una injusticia. Nunca antes había sentido tanta impotencia.

Pero, ¿esto no es un sueño, una horrible pesadilla? ¿Alguien me puede ayudar? A ti, vecino de Petrer, no mires para otro lado, te necesito. ¿Alguien me puede ayudar en esta sinrazón?

Me echan de mi casa decía una vecina viuda con sus dos nietos pequeños, en la calle a las tres de la tarde, con un sol de justicia, llorando ¿dónde voy, qué hago? Es mi casa, mis muebles, mis cuadros, mi vida.

Dicen que es temporal; yo ya no me creo nada. Y los que su casa-cueva es una ruina, ¿qué hacen? ¿De dónde ha venido tanta desgracia?

Todo empezó a principios de 2010. Nada más acabar las obras del casco antiguo, aparecieron las filtraciones. ¡QUE CASUALIDAD! ¿No tendrán algo que ver los problemas de filtraciones con las obras del ayuntamiento?

Es una injusticia que me saque de mi casa mi propio ayuntamiento sin pruebas rigurosas ni comunicados por escrito. Pedí a mi ayuntamiento una última revisión de mi vivienda dos días antes del desalojo, explicándome sobre el terreno dónde está el peligro real.

La última frase que yo escuché ante mi súplica de subir a ver mi casa-cueva fue la que me dijo el arquitecto: “He hablado con el abogado y me ha dicho que no conviene que hoy, el día antes del desalojo suba a ver tu casa”. Estas fueron sus palabras dos horas después de quedar conmigo en subir, estando presente el concejal de urbanismo. ¿Quién manda en el ayuntamiento? ¿El abogado, el concejal o la sinrazón?

De momento somos 20 las familias desalojadas de la zona más antigua y única que caracteriza al pueblo de Petrer, el castillo y sus casas-cueva, que deberían ser declarados Bien de Interés Cultural (BIC).

¿Qué va a pasar ahora? En septiembre dicen que saldrá el informe del estudio geológico, que dirá que la loma se mueve; eso ya lo dijo el informe de 1980, cuyos técnicos de urbanismo, dicen, no sabían de su existencia. Aunque el título del estudio que se está realizando ahora es “estudio para dilucidar las causas de las filtraciones de agua y daños ocasionados en las casas-cueva de la ladera norte del castillo de Petrer”, “eso es solo un título por poner algo, eso no tiene importancia, son agujeros”. Palabras formuladas por el catedrático de la universidad de Alicante y oídas por vecinos y miembros del ayuntamiento presentes en una de las reuniones.

Pero es mi casa, mi “agujero” que tiene más de cien años, hecho por mis antepasados a base de pico y pala; no es un agujero, es mi casa. Prefiero no pensar lo que va a ocurrir en lo que queda de año, ya que soy pesimista en ese sentido. Solo se que he perdido mi casa-cueva y que esto no ha hecho más que empezar.

Fdo.: Patricia Navarro


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