Tras la reconquista, en el siglo XIII y la posterior adhesión de Alicante y provincia a la Corona de Aragón, la comarca alicantina es repoblada por aragoneses y catalanes, que fundaron aquí un convento de la Orden de la Merced, en el que convivían monjes y monjas. Más tarde, sobre el año 1555, se encontró la talla de la Virgen de Orito, de tan sólo 42 milímetros, convertida hoy en uno de los símbolos más reconocidos de la pedanía.
En 1562 los franciscanos fundaron una congregación en el abandonado Convento de la Natividad, donde al año siguiente ingresaría como fraile San Pascual La construcción-reforma del convento quedó terminada en 1607. En la actualidad está regentado por los Hermanos Capuchinos, que se encargan, entre otras cosas, de la conservación de los citados enclaves.


