Los costaleros de la Hermandad de la María Santísima de la Esperanza, portaron un año más a su Virgen Guapa. Es difícil extraer de ellos palabras con el fin de que nos expliquen que sienten cuando de manera oculta portan a la Virgen, quizás devoción y satisfacción.
Domingo de Ramos, seis y media de la tarde, calles de Villena teñidas de negro y verde, se percibe el olor a incienso y a claveles, el rito se cumple, la Virgen de la Esperanza aparece por la puerta de Santiago, se asoma a nuestros corazones.
Los costaleros realizaron movimientos de hombros para portar a la Esperanza al puro estilo sevillano. No cabe duda que la emotividad cobra cada año más protagonismo en la tarde del domingo de ramos.
Como novedad, este año se incorporaron nuevos costaleros.


