En memoria de JOSEFINA SORIA. Poetisa,
que vivió hermosos años, de su vida, en Villena.
…..».y esa manera, tan particular, de Josefina, de llegar a todos sus lectores a traves de los sueños, que ella contaba en versos labrados a cincel, como si fueran una verdad eterna», decia, el critico literario, José Belmonte, hablando de Josefina Soria.
Versos labrados a cincel, por una mano, que el ingrato, pero preciso, paso del tiempo, ya habia mutilado, nublando todos sus recuerdos. Dejando rota el arpa de ritmica cadencia y en blanco el manuscrito, del pasado y presente, con aislados destellos de indefinida claridad, y largos tiempos de silencio y sonrisa infantil, que desgarran el alma. Ese fué, sin duda, su ultimo legado.
Quiero creer que los sueños perduran y sobreviven al dolor. Quiero creer que no se diluyen, ni esparcen, por el espacio etéreo.
Quiero creer, y a veces creo, aunque el mundo, y la vida real, me contradicen, que ningún mal puede, de forma total, arrebatarnos aquello que, dia a dia, cincelamos con palabras de amor y de recuerdo.
Seguro estoy que ella, Josefina, me permito llamarla así en su ausencia, con su eterna y sincera sonrisa y con la madurez que dá el tiempo vivido, desde el sillón y letra que en la Real Academia de los Cielos pueda corresponderle, está dando las gracias a sus hijos, a su familia y a todos sus amigos. Gracias que, quizas, no pudo dar en los ultimos tiempos, pero que sentia. Sentia tan profundamente que de haber podido escribir, estoy seguro, serian sus mejores versos. Versos labrados a cincel, salidos del corazón, para contarnos, con su desbordada sinceridad, el enorme amor que hacia todo sentia. Porque estamos hablando de una mujer «aparentemente sencilla que, sin embargo, contiene las nunca triviales complicaciones del pensamiento con la existencia diaria. Porque ella reune, con todos los valores humanos que comporta el hacerlo, sus cualidades y calidades de esposa y de madre de tres hijos», decia Carmen Conde.
Amor por lo pasado. Por lo vivido en su manchega infancia y en su levantina juventud. Amor por su familia, creada en la historica y legendaria Cartagena. Amor por cada uno de los momentos de alegria o tristeza. Amor por esas pequeñas pinceladas que conforman nuestra propia existencia. Amor por todo lo que la rodeaba. Amor que dejó plasmado en sus versos. Versos de exquisita metafora y estudiada y medida asonancia que, de forma sencilla, retrataban su historia.
De forma muy acertada dijo, Antonio Tovar, en el prologo de su libro «Del amor y otros sueños», que Josefina nos venia a demostrar que «hay otra forma de dedicarse a las letras. Y es la de convertir en tema poetico central, el amor, el amor verdadero, vital, absorvente».
En su poema «Hoy es hoy», que para terminar relatamos, decía Carmen Conde, que «Ahí está integra la poetisa, Ahí late a empellones su verdadera vida.
«Hoy es hoy. Pasará para siempre
y no volverá nunca.
Vendran dias más claros, más quietos o sombrios,
pero no será este.
llegaran en su paso,
tendran su propio rostro.
Sobrevendran para alguien
que no conocemos.
Será el día de otros seres.
El destinado a ellos.
El doloroso. El amargo. El de los esplendores.
¡El suyo!
Y traeran un mensaje, un riesgo, una aventura.
Más hoy…….es todavia hoy.
Dejará de ser hoy dentro de poco;
Ahora mismo quizá;
y ya será el mañana para siempre.
Este dia nos tiene y le tenemos.
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¡ Adios Josefina. ¡Adios Josefina Soria! ¡Adios poetisa!
Ernesto Pardo Pastor


