Como dijo Mario Benedetti, en su relato Los Pocillos, «todos los dias se aprende algo nuevo». Y nos duela o no ese aprendizaje lleva consigo nuevas reacciones, sentimientos encontrados y deseos de rebeldía constructiva y sanos recuerdos.
Movimiento, reacción o provocación no pueden entenderse sin ideologias encontradas. Pero lo ideal seria el planteamiento serio de los problemas y la busqueda conjunta de las soluciones.
Mi pueblo tiene un problema, que no es propiedad de unos cuantos, es de todos, como lo son las consecuencias.
Y para resolverlo somos precisos todos, sin exclusión alguna. Y somos copropietarios del triunfo o el fracaso desde el primero al ultimo de los ciudadanos, que el día 7 de Mayo participamos en la pacifica manifestación contra las basuras, al igual que los que no asistieron.
El espiritu, el medio, el procedimiento y participación pueden ser discutidos, pero no el fin, que es alcanzar mejoras para Villena, en ello estamos todos desde el Ayuntamiento al ultimo ciudadano.
Hasta aquí todo correcto, con alguna que otra matización de planteamiento, discurso o colaboración. Este tipo de actos triunfan o fracasan, según el tipo de personajes que los corean. A ningún ciudadano se le debe privar del derecho a manifestarse o expresar su opinión.
Pero tampoco hemos de olvidar que esto no le autoriza, a desde el, buscado, anonimato, o tras la masiva muralla popular, insultar sin base alguna a participantes de ese manifiesto popular. Detallo: cierto personaje, en otro tiempo edil municipal, a la altura de la puerta de Almansa, se tomó la licencia de calificar , por lo bajo, de «asesinos» a parte de los manifestantes, no afines a su ideologioa.
Este cobarde calificativo, describe a quien lo dijo, pùes ademas de fuera de lugar, es completamente falso, pues sobre ninguno de los asistentes puede recaer la mas minima parte de la infamia lanzada, por el personaje en cuestión, que creo que debía pensarselo mejor y pedir publicas disculpas.
Yo, desde luego, no seré quien descubra al personaje, que existir existe no cabe la más minima duda, conozco mucho a quienes le acompañaban. Ni haré publica su identidad, pero estoy seguro que cada vez que me vea, si es cabal, deberá sentir vergúenza total y arrepentimiento, pues debe saber y sabe, porque la ignorancia no esta entre las cualidades que lo adornan, que desde la difamación, el odio y la falsedad, no se consiguen logros para el pueblo, que debe ser el objetivo de todos. Ni por supuesto se consigue una verdadera convivencia sino somos capaces de despojarnos de los estigmas del pasado, que precisamente él, por su edad, solo conoce por boca de terceros.
Para terminar dire, como mi antiguo profesor, «la bondad y la maldad, no son patrimonio de unos ni de otros. Son conceptos encontrados, según desde el lugar que se miren».
Ernesto Pardo Pastor


