La mayor parte de las más de 2.000 farmacias de la Comunidad Valenciana ha cerrado esta mañana para mostrar su disconformidad con los recortes del Gobierno, que incluyen un descuento del 7,5% en la facturación de medicamentos al Sistema Nacional de Salud.
El hecho de que el cierre patronal convocado por el sector haya sido de 9.00 a 14.00 y que haya habido una red de oficinas en servicios mínimos suficiente para atender la demanda ha supuesto que la jornada haya transcurrido sin incidencias y sin apenas colas en las farmacias que han abierto sus puertas.
En las protestas que han llevado a cabo los farmacéuticos en las calles de Valencia y Alicante, el colectivo ha alertado del riesgo que corre el llamado «modelo mediterráneo de farmacia», en el que el farmacéutico es un agente sanitario «al servicio del ciudadano y no solo un dispensador de medicamentos». Además, consideran que las medidas del Gobierno darán lugar al desabastecimiento de medicamentos, la pérdida de 2.000 puestos de trabajo y la desaparición de 800 oficinas de farmacia, especialmente de las zonas rurales.


