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Comunitat Valenciana

La UPA-PV reclama a la banca que no ejecute las deudas contraídas por las heladas de 2005 y exige a las administraciones que faciliten una m

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA-PV) reclama a las entidades financieras que se abstengan de ejecutar las deudas contraídas por los citricultores a principios de 2005 para subsanar las pérdidas ocasionadas por las heladas de enero y febrero de esa campaña.

La UPA-PV hace esta solicitud a sabiendas de que las administraciones están estudiando, a petición de esta organización agraria, una moratoria de dos años en capital e intereses, de estos créditos impagados por culpa de la crisis de rentabilidad del sector y la coyuntura actual de crisis económica.

De hecho, en una reunión celebrada hace pocas fechas, tanto la consellera de Agricultura, Maritina Hernandez, como el Secretario de Estado, Josep Puxeu, se comprometieron con la UPA-PV a posibilitar dicha moratoria que salvaría a miles de agricultores (alrededor de 10.000 en la Comunitat Valenciana) de las amenazas de embargo por parte de los bancos o de la obligación de volverse a endeudar.

De esta manera, sobre todo en el caso de los miles de pequeños y medianos citricultores valencianos, podrían recapitalizarse durante este tiempo que dure la moratoria y abordar el pago de sus préstamos en mejores garantías y sin que la viabilidad de sus explotaciones se vea en peligro, y que en muchos casos supondría el abandono definitivo de los campos y la consecuente pérdida de jornales y riqueza de la citricultura valenciana.

La UPA-PV considera que en estos momentos de dificultades económicas se hace más necesaria si cabe la actuación coordinada de las entidades bancarias y de las administraciones públicas (gobierno central y autonómico) para limar las posibles dificultades que puedan encontrar miles de profesionales del campo en la Comunitat y en toda España. El objetivo de estas acciones deben ser que estos profesionales, con problemas de liquidez en estos momentos de bajo rendimiento económico, no abandonen la actividad ni las explotaciones agrarias, consecuencia que sí sería nefasta para el conjunto de la economía valenciana y del sector.

La posibilidad de acogerse a estos créditos y así solventar un problema económico surgido como consecuencia de una campaña citrícola nefasta marcada por las heladas, no puede ser ahora el detonante de que los citricultores sean embargados e incluso abandonen la profesión, ya que la filosofía de esas medidas de 2005 fueron ayudar a los citricultores en momentos de dificultades y así conseguir su permanencia en el sector y la viabilidad de miles de explotaciones en la Comunitat Valenciana.


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