A diferencia de otras uvas de mesa, la uva del Vinalopó crece protegida bajo un bolso de papel, que la protege al menos durante 60 días, y cuida y guarda con mimo todos los granos del racimo hasta llegar a manos del consumidor.
Gracias a este peculiar sistema de cultivo, la uva de mesa del Vinalopó tiene unas características físicas y gastronómicas excepcionales, que le han valido para ser la única uva embolsada merecedora de una Denominación de Origen Protegida.
El único distintivo que garantiza que es Uva Embolsada Vinalopó con Denominación de Origen Protegida es la etiqueta o separador numerado que lleva cada caja.
Este sello de garantía resume un proceso de control de calidad de los racimos que deben cumplir unas determinadas exigencias de uniformidad, color, tamaño y sabor, según recogen el Pliego de Condiciones y el Manual de Calidad de la Denominación de Origen Protegida.


