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RAFAEL PALMERO RAMOS, OBISPO DE ORIHUELA-ALICANTE: UN SOLO CLAMOR AL SEÑOR. Feliz estancia entre nosotros, buen descanso

Bienvenidos a la Diócesis de Orihuela–Alicante, un año más, los visitantes y turistas que repetís el viaje para descansar en nuestro entorno. Es éste acogedor, como sabéis, cálido, muy cálido en verano. Y, en ocasiones, casi tórrido. Pero tiene aguas marinas que son fortalecedoras – reconstituyentes, a veces, al menos para algunos organismos debilitados– y siempre renovadoras, estimulantes, reconfortantes.

Y bienvenidos igualmente quienes llegáis por vez primera. Ojalá encontréis aquí todo lo bueno que buscáis. Y que podáis regresar, después de una estancia más o menos corta, a vuestro lugar de origen o de la convivencia y el trabajo, con nuevas fuerzas y nueva ilusión para reemprender la marcha. Dichosos, porque podéis tomar vacaciones, largas o cortas, «para reponer las energías físicas y espirituales, y renovar un contacto saludable con la
naturaleza» (BENEDICTO XVI, Ángelus, 8 de julio de 2007).

¿Qué era lo que me deleitaba?, se preguntaba un día a sí mismo San Agustín, Obispo de Hipona, que conoció también las riberas marinas. Y respondía: Amar y ser amado. El canto viene de la alegría, pero proviene en realidad del amor… Esto es lo que os ofrecemos nosotros. Y esto es lo que os pedimos. Unión, convivencia, paz, armonía, reciprocidad, con el dulce nudo de la amistad. «No hay amistad verdadera –explicaba este santo– sino entre aquellos a quienes el buen Dios aglutina entre sí por medio de la caridad, del verdadero amor que, como cristianos, ofrecemos a todos».

Nuestra óptica es ésta. Desde la Diócesis que os acoge, tratamos de ofreceros lo que somos y lo que tenemos. Compartiremos, por tanto, dones de naturaleza y gracia. Cualidades positivas y deficiencias propias de la condición humana. Fallos y aciertos. Debilidades y logros.

En consecuencia, queremos encontraros, sobre todo los días de fiesta, en nuestras iglesias, que también son vuestras. Para la Eucaristía que en ellas se celebra, para escuchar y meditar, con el sosiego propio del tiempo de descanso, la Palabra de Dios, para rezar juntos. «Quienes experimentan este descanso del espíritu –nos ha recordado el Papa– saben cuán útil es (hacer esto) para no convertir las vacaciones en un mero entretenimiento o diversión. La fiel participación en la celebración eucarística dominical ayuda a sentirse parte viva de la comunidad eclesial, también cuando se está fuera de la propia parroquia. Dondequiera que nos encontremos, siempre necesitamos alimentarnos de la Eucaristía» (BENEDICTO XVI, Ángelus, 13 de agosto de 2006).

Y para ofrecer y recibir el Sacramento del perdón y de la paz. Muchos veraneantes y turistas del interior aprovechan estos días para fortalecer también espiritualmente su vida cristiana, y los sacerdotes que llegan nos echan una mano en la atención pastoral a todos. Nos dais un ejemplo maravilloso y ofrecemos la posibilidad de serviros, también en este dilatado campo del apostolado.

La Jornada Mundial del Turismo, que se celebró el pasado 27 de septiembre de 2008, trataba de promover el turismo ecológico, conscientes de que el cuidado ambiental es un bien común y universal. Pensemos a la vez, antes, después y siempre en la convivencia humana y religiosa, que pasa, como digo, por la buena relación, por los términos luminosos de la amistad ofrecida y agradecida.

Feliz estancia. Buen descanso.

 Rafael Palmero Ramos
Obispo de Orihuela – Alicante
Julio de 2009


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