Hace ya algo más de una semana que recibimos la triste noticia del fallecimiento del conseller de Agua y Medio Ambiente, Jose Ramón García Antón y conforme pasan los días mayor es la tristeza que sentimos por su marcha. Una marcha repentina, muy dura, que es ahora cuando empieza a invitarnos a la reflexión, a la realidad. Y es que, no sólo nos ha dejado un político impecable y comprometido. Se ha ido una gran persona, generoso, entregado como pocos. Y es esto mismo lo que me gustaría destacar en estas líneas, su calidad como ser humano. El trato que siempre ha profesado a nuestra organización agraria, con permanentes gestos de amabilidad, de predisposición, con sentimiento de arreglar y solucionar los problemas de nuestros agricultores, un comportamiento tan leal que ha terminado fraguando una unión y una profunda admiración y respeto hacia este gran amigo.
Encontrarnos siempre propiciaba gratos momentos. Joven agricultor, me decía al verme, a lo que siguiendo su actitud bromeante respondía joven conseller, y ese era el principio de un diálogo que estaba marcado por el interés en todo lo que concernía a las peticiones que ASAJA hacía. Durante los años que García Antón ha ocupado el puesto de Conseller, se ha formado una amistad que ha servido para resolver cuestiones vitales para nuestro sector en materia de agua. Cuando un tema me inquietaba, el ya estaba negociando con las partes involucradas en la cuestión, y su respuesta llevaba siempre un mensaje tranquilizador, de esperanza, verdaderamente me reconfortaba saber que el luchaba conmigo por los intereses de nuestra provincia. Por eso me duele mucho no haber logrado el tan soñado PHN para Alicante. Ni siquiera te ha dado tiempo a ver correr el agua del Júcar-Vinalopó, que al fin hemos logrado que sea de calidad, y que será una realidad en 2011.
Esas eran las principales virtudes de un profesional que no había llegado a tener la altura política que se merecía pero que había llegado a calar en la gente como un político efectivo, puro gestor de los problemas y como una excelentísima persona.
Quisiera que el ejemplo de Jose Ramón sirviera para los políticos jóvenes que empiezan, para esos a los que les importa sobremanera la foto y el tipo, Jose Ramón no era un hombre que se fijara en el hábito, ya que para él su hábito era siempre el mismo, la sonrisa, el abrazo, el compromiso, y sacar el trabajo y los proyectos adelante.
No tendremos la oportunidad de disfrutar de muchos Jose Ramones, porque era único, y creo que si los que vienen detrás han aprendido algo de él, sin duda nos será tremendamente válido para el futuro que afrontamos.
Jose Ramón, esta ASAJA te debe mucho. Siempre nos has enseñado a mantener la calma, a negociar, a dialogar, nunca a crisparse, nunca a tirar la toalla, y eso te da una dimensión humana que va mucho más lejos de lo que es puramente tu trabajo. Y por eso, estas líneas representan nuestro pequeño homenaje, el que el conjunto de Jóvenes Agricultores ASAJA Alicante te rinde. A pesar de tu marcha, siempre permanecerá lo máximo que puede quedar de un hombre, su recuerdo, imborrable, eterno e inalterable. Hasta luego querido amigo. Hasta luego Joven Conseller.


