Caja Mediterráneo presenta en Alicante a partir del próximo 1 de octubre la exposición Universo Urbano, muestra de Juan Ripollés compuesta por un conjunto de 19 piezas escultóricas que podrá verse en la ciudad hasta el 9 de diciembre. Los espacios escogidos para poner en marcha esta exhibición de arte público son el paseo del puerto alicantino y la avenida Óscar Esplá, donde los visitantes podrán disfrutar de 19 obras de grandes dimensiones, 13 de ellas realizadas en bronce, y 6 en fibra recubierta de cristales de murano, con dimensiones y pesos que superan en muchos casos los 4 metros de altura y las dos toneladas de peso, y que tienen como títulos Hombre con mariposa, La Reina, Encantadora, Totem cabezas, Niño del pez, o Tumbado, títulos alusivos al universo entre irónico y naïf de un autor genial que nunca ha negado ser hijo del surrealismo.
Nacido el 4 de septiembre de 1932, el castellonense Ripollés es, hoy en día, uno de los artistas españoles más internacionales y también uno de los más completos, ya que ha sido capaz de revestir su obra como pintor, escultor y grabador con un reconocimiento mundial que abarca desde Estados Unidos hasta Japón.
Ripollés se hizo artista profesional en París, en 1958, pero mucho tiempo antes se había iniciado en la pintura en su Castellón natal. En aquellos años que permaneció en Castellón, Ripollés trabajó como pintor industrial para ganarse la vida, pero sus indomables inquietudes artísticas le llevaron en 1954 a París, la cuna de las expresiones culturales contemporáneas y de los bohemios. También allí trabajó como pintor de brocha gorda hasta que, en 1958, le descubrió la prestigiosa galería Drouand David, la misma en la que colgaban sus cuadros Picasso o Chagall.
Con el paso de los años, la pintura de Ripollés, fuertemente influenciada por la tauromaquia, la naturaleza, el sexo o la mujer, maduró hacia nuevos estadios de representación y otros estilos. Pero, por encima de la contundencia o suavidad del trazo, la elección de tonos ligeros o contundentes o el perfil definido o irregular de las figuras, Ripollés destaca por la técnica.
La escultura también dio, desde muy temprano, una oportunidad de expresión a Ripollés para exteriorizar sus emociones íntimas. Primero con figuras moldeadas en barro y, posteriormente, a partir de los años 80, con materiales tan diversos como la cerámica, la fibra de vidrio, el cristal de Murano, el hierro o el bronce, el artista castellonense ha conseguido situarse como uno de los referentes mundiales. Recientes exposiciones de esculturas de gran formato, como la de Verona y especialmente la de Venecia, o ya en nuestro país las de Sevilla y Madrid, han consagrado el vitalismo de figuras que no dejan indiferente al espectador porque despiertan sentimientos profundos de admiración cognitiva pero sobre todo de profunda alegría y disfrute estético.


