Cuando analizamos los fenómenos de transformación cultural, se constata
que hemos pasado de la modernidad a la post-modernidad. La modernidad
iniciada en el siglo XVII con la exaltación de la razón y del
pensamiento científico, se caracterizaba por la dicotomía: fe versus
razón. Pero la modernidad conservaba unas referencias a los sistemas de
valores e ideales humanos, aunque de una manera autónoma sin concesiones
con la religión. En nombre de una civilización de la razón.
Pero el pensamiento se hizo débil, no obstante en el método científico
una de sus premisas es que sea falseable. Que se ponga en cuestión. La
propia razón confirma su propio fallecimiento para construir los
significados objetivos. No queda otro criterio para orientarnos que no
sea sino la Absoluta Libertad Individual.
De manera que en la actual post-modernidad la fe cristiana debe hacerse
y contar con una cultura vacía de propuestas, que ensalza y exaspera un
concepto de libertad sugestiva. Seguido todo ello de una indiferencia
persuasiva y confusa frente a los significados de la vida y la asunción
de responsabilidades.
Por eso la Iglesia ha hecho tanto hincapié en dar significado sobre el
respeto a la familia y a la vida. El amor es una de tantas experiencias
con las que las personas encuentran el propio bienestar. La sexualidad
es banalizada como tentativa de evasión de la piedad de la vida. La
sociedad post-moderna está erotizada. En ausencia de una propuesta de
significados positivos, las personas de nuestro tiempo, pero
especialmente los jóvenes se encuentran dispersos en un vacío dónde todo
los señala hacia la precariedad, la provisionalidad y la duda. Por eso
la misma post-modernidad ha creado una crítica a cualquier propuesta de
verdad y de bien objetivo: relativismo.
Campanini, hace una descripción de las características de la nueva
cultura juvenil, y pone en evidencia cinco tendencias: cultura del limbo
(retardo de la responsabilidad); cultura de la inmediatez (incertidumbre
sobre el hoy); cultura de los sentimientos (remedio a la tecnología);
cultura de la privacidad (indiferencia a lo público e institucional) y
cultura de la sugestividad (sin referencias objetivas y tradicionales,
consideradas como imposiciones).
Así pues las últimas generaciones, no refieren a la familia como
institución. Aumentando la paridad entre los dos sexos, incluyendo una
crisis de la masculinidad. Donde el padre es colocado fuera de escena
(ob-scene). El significado prevalente de la familia no incluye más que
un rol social, pero sin inmiscuirse en sus funciones de servicio a las
personas. Sin embargo la Familia es el útero dónde las personas
desarrollan sus roles, enlazan las secuencias generacionales a favor de
relaciones de paridad y circularidad, donde desarrollan el rol de la
autoridad y la responsabilidad.
El Papa dice:La vida es hermosa, no es algo dudoso, sino un don;
incluso en situaciones difíciles la vida sigue siendo siempre un don.
Por tanto, es preciso volver a despertar esta conciencia de la belleza
del don de la vida.
Hemos pasado de considerar al maestro de una autoridad, a un que pasa..
tío. Hemos pasado de venerar a nuestros mayores, a abandonarlos al
albur. Hemos pasado de respetar a nuestras parejas, a luchar
encarnecidamente por nuestro afán individual. Nos queda pasar de
considerar matar a un ser vivo en el útero materno, a un derecho que
libere a la mujer. En el fondo es otra manera más de trasquilar la
libertad de todos. Pues los derechos no se discuten. Y la política de
hechos consumados oscurecida con el lenguaje, que oculta el drama de la
verdad: Abortar es matar.
Cuando la abolición de la esclavitud, era una quimera, frente al negocio
que suponía poder disponer de mano de obra barata. Hombres como A.
Lincon, lucharon por la búsqueda de la verdad. Los esclavos no son
bestias son personas, la denuncia de esa injusticia la llevaron a cabo
minorías que estaban en contra del sistema. Francisco de Vitoria, junto
con los religiosos españoles, denunciaron el trato injusto que se hacía
a los indígenas. Actualmente, nosotros Iglesia Diocesana decimos
parafraseando a nuestro Obispo Mons. Palmero :que el aborto es la
destrucción de otros seres humanos que acaba minando la humanidad de los
ejecutores y sus cómplices. No podemos omitir nuestro deber como
seres humanos de defender a los seres que no se pueden defender. Los que
no tienen voz.
Por todo ello nos vamos a manifestar públicamente en *Madrid* a Favor
de la Vida, la Mujer y la Maternidad: *Cada Vida Importa 17-10-09. * Y
en nuestra Vicaría se realizará el *28-10-09 en Elda* una Ponencia.
Por que siempre se puede defender la vida y no podemos mentir diciendo
que no se puede hacer nada contra el aborto. Todo no nacido tiene
derecho a vivir y no podemos admitir sin más el aborto. No existe el
derecho a morir existe el derecho a vivir y cada vida importa. Ven con
nosotros a defender la belleza del don de vivir.
Jose Martínez y Cristina Ferrándiz
Pastoral Familiar y Vida .Vicaría IV


