Tras cinco años del comienzo de la guerra de Irak la paz está lejos de hacerse realidad y la situación para los habitantes de este país es cada día más insostenible. Informes de Naciones Unidas, así como de diferentes Universidades e institutos de investigación lo confirman, pero es la vida cotidiana de los iraquíes la que demuestra cómo la inseguridad, la penuria y la falta de libertades ha crecido en ese país. El sufrimiento sobre la población se ha incrementado. A pesar de que el expresidente del gobierno, Sr Aznar, se haya atrevido a decir que la situación del país es mejor y haya querido olvidar el sufrimiento de la población, como ya hizo hace cinco años, lo cierto es que el nivel de vida sigue deteriorándose. A cinco años de que se iniciara la guerra se calculan más de 1 millón de iraquíes muertos, casi 4 mil soldados norteamericanos, cerca de 2 millones de desplazados y 500 mil millones de dólares gastados.
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Según el último informe de Amnistia Internacional, a día de hoy, dos de cada tres iraquíes siguen sin tener acceso a agua potable, y casi un tercio de la población -es decir, unos ocho millones de personas- necesita ayuda de emergencia para sobrevivir. El gobierno de Sadam Husein era sinónimo de abusos contra los derechos humanos -ha manifestado el Sr. Malcolm Smart, director del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional-, pero su sustitución no ha proporcionado en absoluto un respiro a la población iraquí.»
Aquellas supuestas razones en las que Aznar y el PP se basaron para apoyar la intervención militar se han demostrado trágicamente erróneas: no ha favorecido la seguridad internacional, no ha mejorado la libertad, no ha acercado el bienestar ni a la población de Irak ni a la de la zona. Por el contrario se han confirmado la serie de engaños que Aznar, el PP y sus socios Bush y Blair ofrecieron a toda la población: no existían armas de destrucción masiva, Al Queda y Sadam Hussein no se apoyaban, Sadam no era responsable de los atentados contra las torres gemelas, etc Por otra parte, los atentados de Al-Qaeda, sobredimensionados en los medios, pero minoritarios en el contexto de violencia, también los sufre el pueblo iraquí como otro subproducto de la ocupación, ya que Al-Qaeda llegó a Iraq junto a las tropas de ocupación.
Los índices de las Oficinas de Naciones Unidas confirman cómo el pueblo de Irak vive hoy mucho peor que con el dictador Sadam Hussein.
El 43% de la población vive en la extrema pobreza con un ingreso per cápita inferior a 1 dólar diario.
El 50% de los menores de cinco años sufre malnutrición infantil y el país se ha situado entre los países cuya de tasa de mortalidad infantil está entre las más altas del mundo.
El 70% de la población no tiene suministro de agua potable y el 80% no tiene servicios de saneamiento. Se están disparando los casos de cólera hasta en nueve provincias Iraquíes, incluyendo Bagdad.
El sistema sanitario y de enseñanza se ha desmoronado. El 90% de los hospitales carecen de los recursos más esenciales. Cerca de 1 millón de niños y niñas han tenido que abandonar las escuelas y el 92% de los que estudian adolecen de graves carencias.
El suministro de electricidad oscila entre dos y ocho horas diarias, según el día y la ciudad de que se trate. La producción petrolífera sigue estando 05 millones de barriles por debajo de la producción anterior a la ocupación.
Decenas de miles de presos se hacinan en cárceles, muchas de ellas secretas, sin las más mínimas garantías jurídicas, sufriendo malos tratos y torturas.
Por lo anteriormente expuesto medimos al Pleno Municipal que apruebe:
Mostrar su posición contraria a la intervención norteamericana en Irak y favorable a las soluciones negociadas ante los conflictos.
Remitir escrito con este acuerdo al presidente del Gobierno solicitando se dirija a la embajada norteamericana en España solicitando el fin de la ocupación militar de Irak
Sumarse a las exigencias de que EEUU y los demás países implicados en la invasión y ocupación de Iraq indemnicen al pueblo iraquí por los daños, materiales y de pérdida de vidas humanas, producidos tras cinco años de guerra de ocupación.


