El museo de calzado de Elda, se realizó un homenaje a la familia GUILLEN. Un apellido villenense muy ligado a la fabricación de calzado y que ha podido documentar que fabrican calzado ininterrumpidamente ya desde 1824. Esta es la fecha de la que data el padrón municipal de habitantes donde aparece D. Gines Guillen La Osa, domiciliado en la calle Blasco nº37, con 41 años de edad, y que viene empadronado con la profesión de zapatero. Según informaciones del historiador villenense Cesar López Hurtado, tanto el padre de D. Ginés Guillén, D. Juan Guillén García, como su abuelo, D. Juan Guillén Sevilla, ya residían en la misma casa de la calle Blasco, y ejercían la profesión de zapatero.
Este último dato, no se ha podido corroborar documentalmente, aunque de aparecer el dato, podríamos estar ante uno de las familias zapateras más antiguas y con más solera, de la provincia de Alicante e incluso de nuestro país.
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D. Gines Guillén La Osa contrajo matrimonio con Doña Mariana Ros Amorós, natural de Villena, de cuyo matrimonio nacieron cuatro hijos, que en el citado padrón de 1824, aparecen bajo el epígrafe de estudiantes. De esta prole destaca D. José Guillén Ros, que nacido en Villena en 1812, siguió los pasos de su padre. En su acta de defunción de 1888, localizada en el archivo del cementerio municipal de Villena, el sr. Guillén Ros ya realizaba una contribución fiscal de 461 pesetas en el año 1887 por su profesión de zapatero.
En el padrón de 1885 aparece como zapatero, Florencio Guillén Martínez de 35 años, hijo de D. José Guillén Ros, y hermano de D. José Guillén López (hijo de una segunda mujer). Tanto Florencio como José Guillén se convertirán en importantes fabricantes de calzado durante la última década del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX. Florencio Guillén Martínez (1849-1915), conocido popularmente en Villena bajo el apodo del toquis nonis, tuvo un hijo llamado Florencio Guillén Navarro (1883-1948), que durante los años veinte del siglo pasado, pasó a ser un importante almacenista de curtidos, siendo a su vez uno de los fundadores de la primera asociación de fabricantes de calzado de Villena en 1919..
Origen y expansión de una manufactura, los profesores de la Universidad de Alicante Gabino Ponce y Antonio Martínez Puche, en sus orígenes la fabricación de calzado en Villena tuvo como base unos pequeños talleres, con muy pocos empleados, a veces sólo los miembros de la familia, y otras veces subcontratando parte de la producción a otros pequeños talleres, o a algún zapatero que, sólo en su domicilio, sin más ayuda, colaboraba en la producción. De hecho, con bastante frecuencia los primeros trabajadores del calzado complementaban sus jornadas laborales con las tareas agrícolas, cotidianas y estacionales. No obstante en 1886 existían censados en Villena 6 talleres y 69 zapateros, lo que indica una media de 115 trabajadores por firma, relación inusual en esos momentos por elevada, claro síntoma del cambio de las estructuras productivas y del proceso de industrialización a los que contribuyó la familia Guillén.
Según una estadística municipal que data del 31 de agosto de 1904, Villena ya contabilizaba un total de 490 obreros industriales. Entre las fábricas de calzado destacaban las de los hermanos Florencio y José Guillén con una producción de 30.000 pares anuales. Durante la segunda década de los años veinte del siglo pasado, la consolidación de la industria del calzado en Villena fue palpable. Así, en 1919, y ante la consolidación del movimiento obrero en la población, la patronal del calzado se organiza y conforma la Asociación de Fabricantes de Calzado, a imagen y semejanza de la que se constituiría un año antes en Elda, pero con un marcado carácter local. Uno de los empresarios fundadores fue Florencio Guillén Navarro, junto con otros empresarios como Antonio Soriano, Aurelio Milán, Trinidad Caturla o su hijo Miguel Caturla, que será el presidente.
La familia Guillén durante los años veinte conforman sociedades vinculadas a las producciones de calzado, destacando el taller de José Guillén y Cia., que según la matricula industrial de 1920, contribuía con 165 pesetas; y la sociedad de Caturla Guillén y Galipienzo, que ya aparece en el año 1921 como una de las fábricas de calzado que realizaban producciones destinada al ejército español. Este mismo año aparece como uno de los principales empresarios, aunque bajo el epígrafe de taller de calzado, el hijo de toquis nonis, D. Florencio Guillén Navarro, abuelo de D. Julio Guillen Domene, que según un documento fiscal, tenía a 28 operarios a su cargo, y cuyo mercado abarcaba toda la península ibérica, fabricando una cota al ejército español, que suponía unos 1.400 pares de zapatos al año.
La saga zapatera se extendió dos generaciones más a través de D. Florencio Guillén Galipienzo y de D. Julio Guillén Domene, hijo y nieto respectivamente de D. Florencio Guillén Navarro. Fabricantes de calzado que han seguido produciendo zapatos a lo largo de la centuria pasada y que han perpetuado su dedicación durante la presente. Así, uno de los empresarios que siguen en activo, D. Julio Guillén Domene, conforma la sexta generación de fabricantes de calzado de la familia Guillén de forma ininterrumpida. En efecto, bajo la marca León Shoes, Julio Guillén sigue produciendo calzado de niño de alta calidad desde hace tres décadas con una proyección nacional e internacional. Con un marcado carácter emprendedor, el señor Guillén Domene acaba de crear la sociedad Monoleon Shoes LTD en Hong Kong (China) con la Srta. Ming She a un 50%, para producir las marcas registradas de Momoleon y Momoking, y así introducirse y consolidarse en el mercado asiático.
Entre otras personalidades, estaban presentes la alcaldesa de Villena, Celia Lledó, Diputada y teniente alcalde Virginia Romero y el edil de industria de Villena, Jesús Martínez.


