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Comunitat Valenciana

7 de Octubre: Jornada Mundial por el Trabajo Decente

“El hombre puede y debe hacerse cargo, creativa y responsablemente, de las actuales innovaciones y reorganizaciones, de la manera que contribuye al crecimiento de la persona, de la familia, de la sociedad y de toda la familia humana.” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n. 317)
“El crecimiento del bien común exige aprovechar las nuevas ocasiones de redistribución de la riqueza entre las diversas áreas del planeta, a favor de los más necesitados, hasta ahora excluidas o marginadas del progreso social y económico: En definitiva, el desafío consiste en asegurar una globalización en la solidaridad, una globalización sin dejar a nadie al margen”. (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n. 363)
El auge económico mundial no ha tenido necesariamente como efecto una mejora en el nivel de vida de la mayoría de la población en el mundo.
Además de un desempleo declarado significativo, muchos están subempleados o no cobran lo que les correspondería por el trabajo realizado.
La mitad de la fuerza laboral mundial gana menos de 2 $ US al día.
12,3 millones de hombres y mujeres trabajan en condiciones de esclavitud.
200 millones de niños menores de 15 años trabajan en lugar de asistir a la escuela.
2,2 millones de personas mueren a causa de accidentes y enfermedades laborales cada año.
El esfuerzo por el Trabajo Decente en la provincia de Alicante es el empeño por la reducción de la siniestralidad laboral y el empleo precario y por la eliminación del trabajo informal, o economía sumergida, que afecta a muchos miles de trabajadores, una parte importante de los cuales son inmigrantes.
La gente en países desarrollados y en desarrollo trabaja más por menos dinero, y cada vez son más las personas –mayoritariamente mujeres– que se ven obligadas a ganarse la vida en la denominada economía informal, sin protección social alguna ni derechos y con empleos precarios.
Entre tanto, determinadas empresas utilizan la amenaza de la subcontratación para reducir los salarios y eliminar ciertos derechos que costó mucho ganarse, como el derecho a la negociación colectiva y a la huelga. Algunos sindicalistas que combaten esta tendencia son despedidos, amenazados, encarcelados o incluso asesinados.
Sólo un sistema internacional basado en la solidaridad y el respeto de los derechos de la persona, consagrados en los convenios de Naciones Unidas y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) puede poner fin a estas tendencias. Pedimos a nuestros gobiernos a que firmen estos convenios, los apliquen de forma urgente y sitúen el trabajo decente como un elemento central de sus políticas.
En julio de 2006, los gobiernos miembros del Consejo Económico y Social de la ONU adoptaron una Declaración Ministerial cuyo primer artículo indica que:
“Estamos convencidos de la urgente necesidad de crear un entorno a escala nacional e internacional que propicie el logro del empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos como base del desarrollo sostenible”.
Este llamamiento debe ir acompañado por la ratificación e implementación de las normas de la OIT, al tiempo que las agencias internacionales utilizan la nueva Guía Práctica de la ONU para la incorporación sistemática del empleo y el trabajo decente, como primer paso para fomentar una mayor coherencia política y convergencia para cumplir la promesa de Trabajo Decente para Todos.
“Con frecuencia sucede que las condiciones de trabajo para hombres, mujeres y niños, especialmente en los países en vías de desarrollo, son tan inhumanas que ofenden su dignidad y dañan su salud.” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n. 301)
Pensamos que el trabajo decente es un elemento esencial para erradicar la pobreza, mejorar las vidas de hombres y mujeres y permitir que las gentes vivan en paz y dignidad.
Por todo ello el Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera quiere hacer público su apoyo a la “JORNADA MUNDIAL POR EL TRABAJO DECENTE” que diversas organizaciones mundiales han fijado para el próximo 7 de octubre.
Hacemos un llamamiento a la participación en los actos que desde distintas organizaciones de trabajadores se van a desarrollar y a que en nuestras comunidades parroquiales y movimientos se fomenten actividades que nos ayuden a tomar conciencia de esta situación que se vive en el mundo del trabajo, así como a realizar gestos de solidaridad que nos hagan cercanos a estas situaciones de dolor y deshumanización.

Orihuela-Alicante, a 1 de octubre de 2008
Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera
Diócesis de Orihuela-Alicante


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