De todos es conocido los efectos que produce este bulbo muy utilizado en la cocina.
En un principio y mirándolo en superficie, puede gustar más o menos, pero no produce ningún efecto.
Los problemas llegan cuando se inicia su preparación y se le van quitando capas, a medida que profundizamos los eflubios que desprende estimulan los lagrimales y da la sensación que la persona llora.
Esto es lo que sucede en el Ibi con el gobierno del Partido Popular. Superficialmente hace cosas que a determinados sectores les parecen bien, pero que no tienen ninguna espectativa de futuro, simplemente son fiestas, parafernalias y guateques, es decir, las típicas acciones populistas conocidas como Pan y circo. Como todos sabemos, esta frase viene de la antigua Roma, porque los emperadores procuraban pan y fiesta a la ciudadanía para que no provocaran ninguna revuelta.
A medida que profundizamos nos van aflorando las lágrimas porque sus acciones son puras vanalidades y propaganda.
Vemos el uso abusivo de los medios de comunicación con fines partidistas y a los que el resto de grupos políticos tenemos el acceso muy limitado.
El gasto, el derroche y el endeudamiento, pasará factura y limitará las posibilidades de próximas corporaciones.
Los polígonos industriales no despegan, limitando la capacidad de maniobra de muchos emprendedores que necesitan imperiosamente suelo industrial para desarrollar o ampliar su actividad.
Los servicios públicos, es decir, sanidad, educación, servicios sociales… , tendrán que esperar varios años para que estén a disposición de los ciudadanos, con la calidad a la que tenemos derecho. Pero eso sí, durante varios años hemos tenido que oir la propaganda continua de que antes de que termine la actual legislatura, estarían inaugurados y a la disposición de la ciudadanía.
El deterioro democrático que estamos sufriendo en este Ayuntamiento no tiene precedentes: algunas comisiones, en las que estamos representados todos los grupos políticos no se convocan, la mayoría minoritaria del PP decide sin dar cuenta al resto de formaciones políticas.
Los efectos de este vegetal van en aumento en la medida en que confunden los deseos con la realidad, y esto lo digo porque me da la impresión que consideran que cuentan con 13 concejales y, por tanto, no se creen en la obligación de contar con la oposición. Por ejemplo, ayer día 29, se reunió la Mesa de Contratación para conocer las ofertas de las empresas que se han presentado para desarrollar el polígono industrial. En esta mesa, los grupos de la oposición tienen voz pero no voto. El equipo de Gobierno tiene la obligación de convocarnos aunque, una vez más, se prescindió de cumplir esta obligación y la mesa se realizó en la oscuridad, enterándonos horas más tarde.
Muchos acuerdos del Pleno, estos señores y señoras del PP los ignoran y pasan de ellos, eludiendo su responsabilidad.
El urbanismo, ya vemos, como va, da sensación, por la forma de actuar de este gobierno, de poca transparencia y claridad.
Por todo lo dicho y por lo que podría seguir diciendo, considero que esta situación, como mínimo, provoca desasosiego y, en algunos más sensibles incluso lágrimas.
Pero el Sr. Agüera, para tapar estos desaguisados intenta que la ciudadanía desvíe la atención y que mire a otras personas que hoy por hoy no estamos en el gobierno, pero no se preocupe, que todo se andará.
La cebolla una vez que se cocina pierde su fuerza, sus efectos y prácticamente queda en nada.
Antonio Martos Bueno
Portavoz del Grupo Municipal Socialista


