Ya hacía algunos días que los primeros fríos del final del otoño y del principio del invierno habían hecho su aparición. Ya había sacado del armario mi chaquetón y mi bufanda de lana y poco iban a esperar mis guantes de piel.
Debo decir que me encanta el invierno, poder notar el viento frío en mi cara, acurrucarme en la cama las mañanas de Domingo sabiendo que no hay que salir, mirar por la ventana y ver llover o incluso nevar mientras dentro la calefacción nos arropa, en fin, todo lo que hace bonito el invierno.
Pero hay algo que hace que todo este encanto que el invierno me transmite se venga abajo.
Hace unos años en Yugoslavia nació un bebe, este bebe no pasaría de ser un bebe normal si no fuera porque era el habitante número 6.000.000.000 de la tierra, te lo diré en letras para que no saltes ningún número, el habitante número seis mil millones de este mundo.
La familia de este niño procesaba, y creo que profesa, la religión musulmana, por lo que este niño, el niño seis mil millones, forma parte de la gran comunidad musulmana que esta formada por 1.200.000.000 de humanos, repito en letras, mil doscientos millones.
Además de la religión del niño seis mil millones, el crisol de culturas que conforman la tierra nos brinda una gran e interminable lista de religiones, creencias y cultos que son procesadas por otra gran e interminable lista de habitantes de este planeta.
El Budismo por ejemplo, agrupa en todas sus variantes a 800.000.000, ochocientos millones, de seres humanos que buscan la verdad en la meditación.
El judaísmo agrupa a unos 14.000.000, catorce millones, de habitantes y otras muchas no sobrepasan este número.
Y ahora te preguntaras: ¿donde quiere llegar este hombre interesado en la demografía de las religiones y enamorado de una bufanda y el invierno?. No desesperes, no te robare mucho mas de tu tiempo.
Los habitantes del mundo que procesan el cristianismo, en cualquiera de sus vertientes, son 600.000.000, seiscientos millones.
Pues bien, en este amado y deseado invierno que espero durante todo el año, todos estos cristianos, si, estos seiscientos millones, 600.000.000, deciden ponerse de acuerdo en algo y fastidiarme la tranquilidad de mis frías y gélidas noches.
¿ Navidad ?, ¡¿Navidad?!, ¡¡¡¿¿¿ NAVIDAD ???!!!.
Si, Navidad, esa es la palabra que cual grito de guerra enarbolan las enfurecidas hordas de cristianos llegando estas fechas.
Considero que mi familia me educo siempre en una tradición cristiana, bueno eso y la catequesis que recibí para mi primera comunión, esa comunión que tanto deseamos los niños porque es recibir a dios y no las equipación de España o el Tango Adidas. Durante esta educación los padres nos explican lo bonito de la Navidad. Que Jesús nació en Belén, que si la burra, que si el toro, que si San José y unos ratones o unos peces que son borrachos, y otras cosas que vamos aprendiendo, lo mal que les huele el aliento a la gente cuando bebe coñac, lo que puede berrear un vecino al que nunca habías visto tan rojo y lo mucho que podía dar de si una botella de anís y una cuchara.
Pasan lo años y creces, y que malo que es crecer. Pierdes la inocencia, quien crees que es no es, que son, y los otros que son, también lo son, vamos la locura, y te vas dando cuenta de que esto que ves año tras año, la Navidad, no es lo que tus padres te enseñaron, que Jesús nació en Julio y se cambio la festividad a Diciembre para no coincidir con una fiesta romana y entorpecer su integración en este imperio y mas cosillas.
Hasta que un día decides plantarte. Se acabo. Esto no es así.
Cada día me cruzo con mi vecino y no me dice mas que: boshjdkjwej. Que mas o menos quiere decir buenos días. Pues hoy me lo cruzo cerca de su puerta, puerta adornada con ramitas de árbol, lucecitas de colores y un gran lazo. Pues este hombre, y como siempre por estas fechas, decide ponerse un gorrito de, y como dice mi futura señora, El gordito de rojo, y agarrarme del hombro, decirme feliz navidad, darme empujoncitos y todo tipo de buenos deseos.
Mi otra vecina, la pobre, tiene 86 años, seis hijos y doce nietos. Nunca se nota que alguien viva ahí, excepto el día 24 de Diciembre de cada año. Toda esta pandilla decide visitarle a la vez. Ruido de matasuegras, trompetillas y zambombas inundan los pasillos del edificio. Podría serme molesto, ¿por qué no?, odio los ruidos, pero como año tras año es igual lo soportamos, además, es solo una hora.
Recuerdo el primer día 25 que decidí no comprar ningún regalo, toda mi familia me miro con cara rara. Todo el espíritu navideño que mis primos, tíos, padres y hermanos irradiaban pareció esfumarse.
Ciertamente desde aquel día he sido mas libre.
Cuando comencé con mi novia fue mas duro. ¿Cómo le dices a la persona que quieres que después de soportar tus borracheras y acosos durante todo un año no le vas a regalar nada?. Sencillo, yo encontré la solución. Cada año nos regalamos un vale de el dinero que creamos podamos ofrecer, entre 60 o 100 , donde aglutinamos El gordito de rojo y los reyes. ¿Y como sacamos rendimiento a ese dinero?, lo gastamos 15 días después que el resto, en esa tradición que yo si que proceso, ensalzo y espero como cuando de niño esperaba Nochebuena, LAS REBAJAS, esa es mi tradición.
Todas las cifras que comentaba sobre las religiones vienen a cuento de algo muy sencillo. Como ya he dicho, 600.000.000, seiscientos millones, de habitantes procesan el cristianismo, y por la tanto la navidad, el nacimiento de Jesús (digo esto porque habrá gente que haya olvidado que la Navidad se celebra por el nacimiento de Jesús). Por lo tanto hablamos de un 10% de la población mundial, o lo que es lo mismo. 5.400.000.000, cinco mil cuatrocientos, de habitantes no celebran la navidad.
Y es aquí donde quiero llegar.
¿Tan raro es que yo sea de esos 5.400 millones y no quiera celebrar la Navidad?
¿Tan raro soy por no decir Feliz Navidad?, por educación solo respondo : feliz año nuevo a quien decide creer que adoro la Navidad.
¿Tendré algún día la tranquilidad de no parecer un tío raro?.
Creo que mas vale que intentáramos ser mejores personas a lo largo del año y no esperar a estas fechas y ser hipócritas. Que mi vecino levantara la cabeza a lo largo del año y decidiera abrir la boca al hablar para decirme buenos días. Que a mi vecina le visitarán sus hijos por lo menos una vez al mes. Que la gente dedicará un céntimo de cada euro que gasta a una causa justa. Que intentáramos ser la mitad de amables que somos durante estas fiestas todo el año.
Me encanta ver la sonrisa de los niños, la ilusión con la que viven estos días y la ilusión con la que los padres le enseñan a vivirla, pero esa ilusión tendría que utilizarse también para inculcarles mas educación, civismo y aptitudes y actitudes a lo largo del año.
Este es mi mensaje navideño para todos estos cristianos que deciden verme como un bicho raro y a los que deseo que puedan celebrar estos días con la ilusión que yo celebro cada nuevo día al ver amanecer.
FELIZ AÑO NUEVO A TODOS
Remitido por:
El Paco


