En la provincia de Alicante los almendros han comenzado a florecer, mostrando así signos de un cambio silencioso, pero profundo. Con la llegada de este cálido invierno, estos resistentes árboles, arraigados en la cultura y economía de la provincia, se enfrentan a un fenómeno desconcertante: la floración anticipada.
Este cambio, lejos de ser una mera curiosidad botánica, plantea serios desafíos para los agricultores y la industria de la almendra. El cambio climático, con el ascenso de las temperaturas y los cambios meteorológicos impredecibles, es, posiblemente, el principal causante de esta floración prematura. Los almendros, que dependen de señales ambientales específicas para iniciar su ciclo de floración, se ven engañados por los inviernos cálidos para comenzar este proceso antes de tiempo.
Mientras los científicos debaten y analizan el problema, los agricultores observan con preocupación cómo sus árboles entran en flor antes de que llegue la primavera, arriesgándose a la llegada de heladas tardías que acaben con su fruto e, incluso, con el propio árbol.


