El debate en torno a la instalación de una gran planta solar en el valle de la Sierra de Salinas, enfrenta a la Asociación Salvatierra y al propio Ayuntamiento local. Por un lado, Salvatierra denuncia que la construcción de este proyecto —que ocuparía algunos de los mejores terrenos del término municipal— supone un atentado contra un paisaje de alto valor ecológico y paisajístico. La asociación aclara que no está en contra de las energías renovables, sino de lo que considera un modelo de implantación insensible, que adolece de falta de transparencia y participación ciudadana, y recurre a patrocinio cultural y deportivo para maquillar su impacto, lo que califican de “greenwashing”.
Frente a estas críticas, el Ayuntamiento de Villena rebate que las competencias sobre la autorización de plantas fotovoltaicas corresponden exclusivamente a la Conselleria y al Ministerio, según la potencia de cada proyecto, y no al Consistorio municipal. No obstante, el Gobierno local asegura haber actuado de manera activa: ha presentado recursos en vía administrativa y, cuando ha sido necesario, en vía judicial, logrando denegaciones totales, reducciones de potencia y superficie afectada, modificaciones sustanciales e imposición de condicionantes a la línea eléctrica que impiden materialmente ejecutar las plantas previstas.
Mientras Salvatierra insiste en demandar transparencia sobre los informes técnicos y las condiciones negociadas, el Ayuntamiento defiende que su actuación ha sido todo menos pasiva, y reprocha a las asociaciones críticas no haber planteado “ninguna alternativa de implantación” al modelo en cuestión.
ESCRITO DE ASOCIACIÓN SALVATIERRA:
Villena pierde su valle: el precio del greenwashing
Villena está a punto de perder una de sus joyas naturales más valiosas: el valle de la Sierra de Salinas. Lo que debería ser un patrimonio ambiental protegido y defendido por sus responsables políticos, se está convirtiendo en la moneda de cambio para alimentar intereses empresariales bajo una apariencia de sostenibilidad.
El Ayuntamiento de Villena ha permitido —con pasividad o complicidad— que se utilicen algunos de los mejores terrenos del término municipal para la instalación de una gigantesca planta solar. En un momento en que el discurso verde gana terreno, es especialmente preocupante que se utilice el argumento de la «transición ecológica» para justificar el sacrificio de un entorno natural único y de alto valor ecológico y paisajístico.
Este no es un rechazo a las energías renovables, ni mucho menos. Pero sí a un modelo de implantación sin sentido común ni sensibilidad territorial. El desarrollo de las renovables no puede hacerse a costa de destruir el territorio que se dice proteger. ¿Qué clase de sostenibilidad es esa?
Mientras tanto, el Ayuntamiento parece más interesado en maquillar esta operación con una estrategia de lavado verde (greenwashing) que en escuchar a su ciudadanía. No solo se aceptan patrocinios de la empresa promotora para equipos deportivos locales, sino que también se permite que su nombre figure como mecenas de murales artísticos, como el reciente homenaje al V Centenario del título de Ciudad de Villena.
¿De verdad queremos que la historia de Villena se pinte con los colores de una empresa que está contribuyendo a transformar irremediablemente uno de nuestros enclaves naturales más emblemáticos? ¿Es ese el legado que este gobierno local quiere dejar?
El problema no es solo ambiental, es también político. El Ayuntamiento está demostrando una preocupante falta de liderazgo y visión territorial. Lejos de defender los intereses colectivos, parece dispuesto a ceder ante los intereses privados sin evaluar adecuadamente el impacto social, económico y ecológico de estas decisiones.
En lugar de apostar por un desarrollo verdaderamente sostenible, que preserve el paisaje, fomente el empleo local y valore nuestro patrimonio natural, se opta por un modelo extractivo, despersonalizado y dirigido desde fuera. Villena no puede permitirse seguir perdiendo así.
Ya es hora de que el Ayuntamiento dé explicaciones claras y concretas a la ciudadanía: ¿qué informes justifican esta cesión de terrenos? ¿Qué beneficios reales se han negociado para Villena? ¿Qué papel ha jugado la ciudadanía en este proceso?
Los terrenos del valle de la Sierra de Salinas no se recuperarán una vez ocupados por placas solares. Y la memoria de una ciudad no se lava con murales patrocinados. Exijamos políticas con ética y transparencia, porque el futuro de Villena no puede construirse sobre la pérdida de su alma.
RESPUESTA DEL AYUNTAMIENTO DE VILLENA:
El Ayuntamiento defiende su gestión ante la implantación de proyectos fotovoltaicos
Ante las las declaraciones sesgadas e insinuaciones vertidas por la asociación Salvatierra, desde el Ayuntamiento de Villena se quiere aclarar los siguientes puntos:
– NINGUNA de las autorizaciones de plantas fotovoltaicas es de competencia municipal, han sido Consellería y Ministerio, en virtud de la potencia de la planta, quienes han permitido o denegado su autorización.
-El Ayuntamiento, ante estas solicitudes, ha presentado recursos por sistema a todas aquellas plantas en las que cabía, primero en vía administrativa y luego en vía judicial en los casos que se han ido desestimando. Estos recursos han permitido denegaciones de proyectos, como el de Prados Energy, reducciones de potencia y de superficie afectada, como en el caso de Repsol o X-Elio, modificaciones sustanciales como la de Iberdrola, o condicionantes a la línea eléctrica que han resultado en la imposibilidad material de realización de proyectos, como el caso de los del valle de Alhorines, donde finalmente no se construirá ninguna de las plantas previstas por los condicionantes impuestos tras los recursos municipales pese a estar autorizados por Ministerio y Generalitat.
-Además de los recursos, desde la Concejalía de Urbanismo se ha elaborado una modificación de plan general con una nueva cartografía de espacios a proteger para evitar futuras implantaciones.
-Este Ayuntamiento, ante la imposición de estos proyectos, está aplicando rigurosa y escrupulosamente su ordenanza fiscal, para recaudar hasta el último euro que pueda a estas actuaciones, lo que redunda en unos ingresos que permite aumentar servicios públicos sin tener que aumentar la presión fiscal a la ciudadanía.
-Respecto a los patrocinios, destacar que la ley obliga a llevar a cabo medidas compensatorias de distinta índole a este tipo de empresas, estas van desde lo relativo al patrimonio, la cultura o el deporte, como las que se señalan, pero también de tipo mediambiental, como son la inversión en medidas contra incendios en la Sierra Salinas, las mejoras en el aula de la naturaleza, el convenio con la Universidad de Alicante para la preservación de especies vegetales, o la instalación de casetas de asistencia de reproducción de especies aviares.
-Por todo lo expuesto desde el Ayuntamiento se considera que no cabe en ningún caso hablar de pasividad ante estos proyectos, y que si bien desde algunas asociaciones se plantea la negativa a su instalación, en ningún momento se plantea una alternativa de implantación.


