El valor de recuperar el viñedo para contar la historia de Salinas en cada copa
A las afueras de Salinas, rodeada de viñedos que hablan de pasado y de futuro, la Bodega Rafa Cañizares se ha convertido en un punto de interés imprescindible para quienes buscan un turismo enológico auténtico y con raíces. En una breve entrevista realizada en el exterior de la bodega, Adrián Cañizares explicó cómo el proyecto nace con un objetivo claro: recuperar el patrimonio vitivinícola que se está perdiendo a causa del abandono de los viñedos tradicionales.
“El viñedo es patrimonio natural, debemos cuidarlo”, señalaba Adrián mientras el paisaje ponía contexto a sus palabras. La bodega trabaja con viñas y variedades adaptadas al entorno, apostando por su conservación como forma de proteger la identidad del territorio y mantener vivo un legado agrícola que define a la comarca.
En la elaboración, la filosofía es clara: mínima intervención y máximo respeto por la uva. Los vinos de Rafa Cañizares se elaboran de forma tradicional, permitiendo que el terruño se exprese sin artificios. El resultado son vinos honestos, ligados a su origen y pensados para quienes valoran la autenticidad.
Visitar la bodega es, en definitiva, una invitación a descubrir Salinas a través de su paisaje, su historia y sus vinos.
Bodega Rafa Cañizares: donde el vino, la cultura y la tradición familiar se encuentran entre barricas
En el interior de la Bodega Rafa Cañizares, rodeados por el silencio aromático de la madera y la historia que encierran sus muros, el vino se convierte también en cultura. La entrevista a Adrián Cañizares tuvo lugar en la sala de barricas, un espacio singular donde conviven barricas nuevas de roble francés con exposiciones artísticas y conciertos de música clásica en directo durante las catas.
Este entorno refleja a la perfección la filosofía de la bodega: respeto por la tradición, apertura a la creatividad y una clara vocación por ofrecer experiencias enoturísticas diferentes. Entre barricas reposan algunos de sus vinos más emblemáticos, como Triga Tinto y Triga Blanco, reconocidos internacionalmente como referentes del panorama vitivinícola por su calidad, personalidad y capacidad de transmitir el carácter del terruño.
La bodega es también una historia de familia. Rafa Cañizares, referente del vino en la zona, comparte ahora el proyecto con sus hijos, que comienzan a tomar el testigo de varias generaciones. Adrián lidera el área de marketing y comunicación, mientras que Sofía, como enóloga, aporta una mirada técnica y sensible al legado heredado de su padre y de sus abuelos.
Entre barricas, vino y cultura, la Bodega Rafa Cañizares sigue escribiendo su propia historia.







