El centro de Alicante se convirtió este jueves en el altavoz del malestar del campo. Cerca de 200 tractores procedentes de distintos puntos de la provincia recorrieron las principales arterias de la ciudad en una multitudinaria movilización convocada por ASAJA Alicante, con el objetivo de alertar a la ciudadanía y a las administraciones sobre la situación límite que atraviesan agricultores y ganaderos.
La protesta, que despertó una notable expectación y numerosas muestras de apoyo vecinal, estuvo marcada por un mensaje claro: las decisiones políticas que se toman en Europa y en Madrid están poniendo en peligro la viabilidad del sector agrario. Entre los principales motivos de la movilización, el rechazo frontal al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur y la preocupación por el futuro del Trasvase Tajo-Segura, clave para la agricultura de la provincia.
Los vehículos agrícolas partieron desde la Avenida de Aguilera y avanzaron por enclaves emblemáticos como Luceros, Maisonnave y la Explanada, en una jornada bautizada como el “súper jueves del campo español”, ya que se produjeron movilizaciones similares en otros puntos del país. Agricultores, ganaderos y apicultores alzaron la voz con consignas como “Si el campo no produce, la ciudad no come”, evidenciando el hartazgo de un sector que se siente ignorado.
El presidente de ASAJA Alicante, José Vicente Andreu, explicó que el acuerdo con Mercosur supone una competencia desleal para los productores europeos, al permitir la entrada de alimentos procedentes de terceros países que no cumplen las mismas exigencias sanitarias, medioambientales y laborales. A ello se suma, según Andreu, la contradicción de financiar infraestructuras hídricas en Marruecos mientras se cuestiona el mantenimiento del trasvase que sostiene al sureste español.
La defensa del agua fue uno de los ejes centrales de la jornada. El agricultor ilicitano Roque Bru, responsable de la sectorial del agua de ASAJA Alicante, subrayó que el problema hídrico “no es ambiental ni sectorial, sino político y territorial”, y recalcó que existe agua suficiente en España si hay voluntad para gestionarla de forma equitativa.
Protesta ante Casa Mediterráneo
Tras la tractorada, la movilización continuó con una concentración a pie frente a Casa Mediterráneo, donde se congregaron más de 300 personas. El lugar no fue elegido al azar: esta institución, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, simboliza la proyección internacional de España y el papel de la Unión Europea en decisiones que, según ASAJA, afectan directamente al futuro del campo.
En este escenario se leyeron manifiestos y se volvió a insistir en la necesidad de medidas urgentes que frenen el incremento de los costes de producción, reduzcan la presión burocrática y garanticen la rentabilidad de las explotaciones agrarias. “No somos gestores, somos agricultores y ganaderos”, repetían los manifestantes, denunciando una carga administrativa que consideran asfixiante.
Durante el acto final, Andreu alertó de que el acuerdo con Mercosur “no está descartado” y que existe el riesgo de que se aplique de forma provisional, pese a las dudas jurídicas y al rechazo del sector. También reclamó el fin de las llamadas “políticas verdes imposibles”, el desarrollo del proyecto Vertido Cero en la provincia y medidas que aseguren el relevo generacional.
La seguridad alimentaria, en juego
Uno de los momentos más llamativos de la jornada fue la escenificación del llamado “Menú Mercosur”, con productos que podrían llegar a los supermercados europeos pese a haber sido tratados con pesticidas y sustancias prohibidas en la UE desde hace décadas. Desde arroz y cítricos hasta carne y pollo, ASAJA quiso advertir de que no solo está en riesgo la economía del campo, sino también la salud y la seguridad alimentaria de los consumidores.
“Hoy puede parecer una protesta del campo, pero mañana será un problema de todos”, advirtió Andreu ante los asistentes, apelando a la conciencia ciudadana sobre la importancia de mantener una soberanía alimentaria basada en productos seguros, de calidad y producidos bajo los estándares europeos.







