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Alacant

Alicante despide a Max, el vecino que convirtió un rincón del Doctor Gadea en su hogar

Alicante amaneció este martes con una ausencia difícil de explicar. En uno de los paseos más emblemáticos de la ciudad, el del Doctor Gadea, ya no está Max. El hombre de pelo largo y canoso, siempre limpio, siempre correcto, que había hecho de ese pequeño rincón su refugio entre cartones y lonas, ha fallecido.

Para muchos era “el hombre de los libros”, para otros simplemente Max. Vivía en la calle, sí, pero nunca fue invisible para quienes se detenían a saludarle o para los voluntarios que cada noche le llevaban algo caliente que llevarse a la boca. Alicante Gastronómica Solidaria lo ha expresado con sencillez y emoción: “Hoy la cocina está un poco más silenciosa”.

Compartieron con él comidas, conversaciones breves, sonrisas inesperadas. Porque quienes lo conocían hablan de su humor reservado, de esa ironía ligera que aparecía cuando menos lo esperabas. Discreto, elegante, callado… pero presente. Muy presente.

Pedro, uno de los voluntarios que lo trató de cerca, le dedicó unas palabras que hoy recorren las redes y los corazones:

“En un pequeño rincón del Paseo Dr. Gadea habita un hombre de pelo largo y canoso, siempre pulcro, siempre digno. Con cartones y lonas se protege del frío y la lluvia, como quien ha aprendido a dialogar con la soledad. Sin rendirse.

Cada noche espera impaciente la llegada de los voluntarios a llevarle un plato caliente.
Los vecinos y viandantes lo quieren porque su humor aparece cuando menos se espera, ligero y certero, aunque él guarde su mundo en silencio. Divertido y reservado, ha sido parte viva del paisaje: discreto, elegante, inolvidable.

Por fin ha comenzado un largo viaje en su flamante Ferrari rojo que tanto ansiaba.
Max, descansa en paz.”

Durante la madrugada, los servicios de emergencia y efectivos de la Policía Local y Nacional acudieron al paseo. Max se encontraba en los bancos donde solía pasar la noche. Todo apunta a causas naturales.

Más allá del suceso, su muerte vuelve a poner rostro a una realidad que muchas veces se mira de reojo. Las entidades sociales que trabajan con personas sin hogar recuerdan que detrás de cada historia hay una vida, un pasado y una dignidad que no desaparece por dormir al raso.

Cruz Roja, que atiende semanalmente a personas en situación de sinhogarismo en Alicante a través de su unidad móvil, insiste en que el fenómeno está creciendo. En el último año, 323 personas fueron atendidas en la ciudad. Algunas incluso tienen ingresos, pero no suficientes para acceder a una vivienda.

Max ya no está en el paseo del Doctor Gadea. Pero quienes compartieron con él una conversación, una sonrisa o un plato caliente aseguran que su recuerdo seguirá formando parte del paisaje de Alicante.

Porque hay personas que, aunque vivan en la calle, dejan una huella que no se borra.


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