Hace tiempo que en la recepción del Hostal Cónsul, en La Unión (Murcia), no se reciben ni llamadas ni visitas. Sin embargo, este edificio, ahora en ruinas, alojó fiestas, partidas de cartas, juegos de tenis, besos prohibidos.
Un ambiente singular, de aromas africanos, envolvía a su propietario, Alfonso, que había sido cónsul en Costa de Marfil. Algunos cuentan que era amigo de extraños rituales, otros dicen que todo es mentira. Mientras, las leyendas se han venido multiplicando.
Hoy, conocemos algunas de las historias que nuestros amigos han vivido en el Hostal.


