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Villena

Los bomberos intervienen en un incendio en la sede de la Comparsa de Marruecos de Villena

Un incendio se ha declarado esta noche en el local de fiestas de la Comparsa de Marruecos de Villena, situado en la calle Ferriz, número 5. El aviso se recibía a las 22:17 horas, después de que varios vecinos alertaran de que se había iniciado un incendio en el interior del recinto y aseguraran haber escuchado explosiones.

Hasta el lugar se desplazaban efectivos de los parques de Villena, Elda e Ibi, con un amplio dispositivo del Consorcio Provincial de Bomberos de Alicante.

 

 

El fuego ha afectado principalmente a la planta superior del local, donde se encuentra la zona destinada a los dormitorios de los músicos, provocando daños materiales.

Afortunadamente, no se han registrado daños personales ni heridos.

Según el parte de Bomberos, el fuego no habría alcanzado el local contiguo de la Comparsa de Piratas, aunque sí habría provocado la presencia de algo de humo en sus instalaciones.

A las 23:17 horas, el incendio ha sido dado por controlado, aunque los efectivos continúan trabajando en tareas de ventilación.

En la intervención han participado un suboficial de parque, un sargento, tres cabos y 15 bomberos, con una unidad de mando y jefatura, una autoescalera, una bomba rural pesada procedente de Ibi, una bomba urbana ligera, una bomba urbana pesada y dos nodrizas, una pesada y otra ligera.

 

La solidaridad del mundo festero no se ha hecho esperar

Desde que se ha conocido lo sucedido, las muestras de solidaridad y apoyo por parte del resto de comparsas de Villena no se han hecho esperar. Hasta el lugar del incendio se han acercado presidentes y presidentas de diferentes comparsas, que han querido mostrar personalmente su respaldo y se han puesto a disposición de la Comparsa de Marruecos para colaborar en todo aquello que pueda necesitar tras lo ocurrido.

También la Junta Central de Fiestas ha mostrado desde el primer momento su disposición a ayudar y ha ofrecido el Patio Festero para que la Comparsa de Marruecos pueda celebrar allí la junta prevista para mañana, 15 de agosto, ante la imposibilidad de utilizar con normalidad sus propias instalaciones aunque finalmente se realizará en el Espacio Joven.

Asimismo, hasta el lugar del suceso se han desplazado el alcalde de Villena, acompañado por el concejal de Policía y el concejal de Fiestas, quienes han seguido con preocupación la evolución de la situación y han trasladado su apoyo a los responsables de la comparsa.

Desde el Ayuntamiento también se ha puesto a disposición de la Comparsa de Marruecos el Espacio Joven, ofreciéndolo para aquellas necesidades que puedan surgir como consecuencia del incendio.

De este modo, junto al importante despliegue de los servicios de emergencia, la noche ha dejado también una respuesta inmediata de solidaridad por parte del conjunto del mundo festero y de las instituciones locales, que se han volcado con la Comparsa de Marruecos en unas horas especialmente complicadas para sus integrantes.

Por el momento, se desconocen las causas que han originado el incendio. Inicialmente se había apuntado a la posibilidad de que pudiera tratarse de un cortocircuito, aunque esta circunstancia no ha sido confirmada.

La intervención de los bomberos ya ha finalizado y ahora queda por delante la investigación para determinar las causas exactas del suceso y la valoración de los daños ocasionados en las instalaciones.

 

 

COMUNICADO OFICIAL BANDO MARROQUÍ:

 

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RAFAEL MESA MENDOZA agosto 15, 2026 at 9:44 pm

Soy canario, de Tenerife, y carnavalero por naturaleza. Llevo mi tierra y sus tradiciones profundamente arraigadas en el corazón. Pero hubo un momento de mi vida en el que el destino quiso regalarme otra tierra, otra familia y otras tradiciones que, con el paso de los años, también terminarían formando parte de mí.
Ese momento llegó cuando conocí a quien se convirtió en mi esposa, mi amiga, mi compañera y mi cómplice; quien fue, es y será el amor de mi vida.
Y con ella conocí Villena.
Conocí a mi familia villenera, me fui adentrando poco a poco en su sociedad, en sus costumbres, en su manera de vivir y de sentir, y descubrí unas gentes sencillamente extraordinarias.
Tuve entonces el honor y la enorme satisfacción de ser plenamente aceptado y de poder participar en las Fiestas de Moros y Cristianos, incorporándome también a una tradición profundamente arraigada en mi familia villenera: su pertenencia al Bando Marroquí.
Y lo que inicialmente conocí desde fuera terminó despertando en mí una enorme curiosidad y un profundo cariño.
Me interesé por su historia, por sus orígenes y por sus gentes. Escuché con verdadera emoción aquellas conversaciones de los mayores, sus anécdotas, sus recuerdos y sus vivencias. Historias aparentemente sencillas que, con los años, uno comprende que constituyen la verdadera memoria de un pueblo.
Y recuerdo especialmente las que me contaba mi querida suegra, D.ª Ángeles Ferrándiz, una mujer excepcional donde las hubiera. Todavía puedo escucharla recordar, con aquella alegría con la que se evocan los momentos felices, las mañanas de las Dianas:
«Ezequiel traía a casi toda la Banda a desayunar a casa…»
Y aquella frase tan sencilla decía muchísimo más.
Hablaba de una casa abierta, de amistad, de fiesta, de hospitalidad, de compañeros, de familia. Hablaba, en definitiva, de una forma de entender Villena y de vivir el Bando Marroquí.
También permanece imborrable en mi memoria mi primera llegada a la Casa del Bando Marroquí.
Yo iba vestido de «marrueco». Era el recién llegado. El canario. El que venía de fuera.
Pero allí nadie consiguió que me sintiera extraño. Todo lo contrario.
Me recibieron con un cariño extraordinario y consiguieron que, desde aquel primer momento, me sintiera uno más de la gran familia marroquí.
Y hay otro recuerdo que jamás olvidaré.
La primera vez que tuve el honor de acompañar al pueblo de Villena hasta Las Virtudes para ir a buscar a su Morenica. Aquello me emocionó profundamente.
¿Y por qué?
Primero, por contemplar aquella extraordinaria manifestación de devoción popular: una multitud inmensa, todo un pueblo recorriendo unido el camino de ida y vuelta hasta Las Virtudes para encontrarse con su Patrona.
Pero hubo algo más. Algo profundamente personal que me tocó especialmente el corazón.
Al contemplar a la Morenica descubrí inmediatamente algo que la unía, en mi sentimiento, con la Patrona de mi propia tierra. Porque las dos son morenicas, y las dos llevan al Niño Jesús en su brazo derecho.
Hoy, 15 de agosto, precisamente el día de la Patrona de mi tierra, la Virgen de Candelaria, nuestra Chaxiraxi, como la llamaron mis antepasados guanches, escribo estas palabras desde Canarias con una profunda tristeza por el incendio sufrido en la sede del Bando Marroquí.
Ver las imágenes produce dolor, porque allí no han ardido solamente unas dependencias materiales. Cuando un lugar acumula tantos años de historia, de reuniones, preparativos, música, conversaciones, abrazos, fotografías, recuerdos y vivencias compartidas, sus paredes terminan convirtiéndose también en depositarias de la memoria de quienes pasaron por ellas.
Pero si algo he aprendido conociendo Villena es precisamente la extraordinaria idiosincrasia de sus gentes.
Por eso, desde Canarias, tengo el pleno convencimiento de que la solidaridad, el empeño, la voluntad y esa capacidad tan villenera de unirse cuando las circunstancias lo exigen harán que el Bando Marroquí renazca de sus cenizas, como el ave Fénix.
Y volverá.
Volverán sus encuentros, sus músicas, sus trajes, sus desfiles, sus abrazos y esa particular manera de vivir unas fiestas que trascienden la propia fiesta para convertirse en sentimiento de pertenencia.
Y volverán los Marruecos.
Porque aquello que comenzó allá por 1866, aquellos «arrastráos», como cariñosamente fueron conocidos los integrantes del Bando Marroquí del Riff, no puede desaparecer entre las cenizas de un incendio. Hay demasiada historia detrás. Demasiadas generaciones. Demasiados recuerdos.
Y demasiadas personas que dedicaron una parte de sus vidas a mantener viva esta extraordinaria tradición.
Por eso hoy también quiero recordar a quienes, a lo largo de tantos años, asumieron la responsabilidad de conducir al Bando:
Antonio Guillén (1866), Fernando Estevan (1894-1928), Joaquín López (1929-1935), Emilio José Manzaneque (1939-1951), Juan Hernández Camarasa (1952-1962), Francisco Menor Marco (1963-1979), José Marco Hernández (1980-1982), Ezequiel Martínez (1983-1985), Pedro Juan Molina Camús (1986-1987), José Estevan Albero (1988-1993) y Antonio Martínez Martínez (1994-1999).
Nombres que forman parte de una historia colectiva que merece ser recordada y transmitida.
Y ese mismo recuerdo debe convertirse ahora en estímulo para quienes posteriormente recogieron el testigo y para quienes hoy tienen la responsabilidad de conducir al Bando: Manuel Díaz Sánchez, Victoria Hernández Abellán, Juan Antonio Lillo, José Antonio Iniesta y su actual presidenta, Cristina Domene García.
Estoy convencido de que este doloroso acontecimiento será también un motivo para sobreponerse, reconstruir y continuar. Porque motivación no les falta, ni les faltará.
El sentimiento y el orgullo de ser y pertenecer al Bando Marroquí forman parte de una herencia transmitida de generación en generación; casi una carta de naturaleza que nace de algo mucho más profundo: ser villeneras y villeneros, amar profundamente su tierra y sentirse orgullosos de su gente.
Los edificios pueden reconstruirse, Los objetos pueden sustituirse.
Pero hay algo que ningún incendio puede consumir: la memoria, el sentimiento y la voluntad de un pueblo de mantener vivas sus tradiciones.
Y mientras exista un marrueco dispuesto a ponerse su traje, mientras vuelva a escucharse la música, mientras alguien recuerde las historias de quienes estuvieron antes y mientras las nuevas generaciones continúen sintiendo orgullo por aquello que recibieron de sus mayores, el Bando Marroquí seguirá vivo.
Hoy, desde Canarias, desde Santa Cruz de Tenerife, este canario y villenero por adopción quiere enviar a toda la familia del Bando Marroquí un abrazo inmenso y expresar mi más absoluta solidaridad.
Pero no podría terminar estas palabras sin hacer una mención muy especial, íntima y emocionada., a mi suegro, Ezequiel Martínez.
Villenero hasta la médula. Marrueco de corazón.
Un hombre profundamente unido a sus fiestas y a su Bando, que durante tantos años vivió intensamente aquello que amaba y que, por culpa del maldito Alzheimer, ya no ha podido continuar disfrutando de sus queridas fiestas como tantas veces hizo.
Quizá por eso, en un día como hoy, su recuerdo adquiere para mí todavía mayor significado.
Porque cuando Ángeles me contaba que «Ezequiel traía a casi toda la Banda a desayunar a casa», en realidad me estaba hablando de mucho más que de un desayuno.
Me estaba hablando de amistad.
De compañerismo.
De hospitalidad.
De tradición.
De familia.
Me estaba hablando del Bando Marroquí.
Y estoy seguro de que ese mismo espíritu que llenaba entonces aquella casa será el que ahora ayude a levantar de nuevo la Casa de todos.
Desde Tenerife, a más de dos mil kilómetros de distancia, pero sintiéndome hoy especialmente cerca de Villena: un enorme abrazo a todos los Marruecos.
Que las cenizas de hoy sean solamente el comienzo de una nueva página de vuestra historia.
¡Viva Villena!
¡Viva la Morenica!
¡Y viva siempre el Bando Marroquí!

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