El Ayuntamiento apuesta por una renovación del servicio de limpieza viaria y recogida de residuos que incluye nueva maquinaria, una distribución diferente de los contenedores y la eliminación de los puntos soterrados. El nuevo contrato ya ha alcanzado el 70% de su implantación.
Villena quiere dar un giro a la imagen de sus calles y a la forma en que se recogen los residuos. La ciudad está inmersa en una transformación de su servicio de limpieza que no se limita a sustituir vehículos antiguos por otros más modernos, sino que también plantea cambios en la organización de los contenedores, el equipamiento urbano y los medios de trabajo de los operarios.
El Ayuntamiento ha dado a conocer este martes, 13 de octubre, una parte de los nuevos recursos que se están incorporando al servicio gestionado por Fobesa. La presentación, celebrada en la plaza de la Pirámide, ha servido para mostrar una renovación que ya se encuentra implantada aproximadamente al 70% y que continuará desarrollándose durante los próximos meses.
El alcalde de Villena, Fulgencio Cerdán, y el concejal de Limpieza, Sergio Palao, han participado en el encuentro junto a representantes de Fobesa y de la empresa local Rototank, encargada de fabricar parte del nuevo mobiliario destinado a las calles de la ciudad.
El reciclaje cambiará de ubicación y organización
Uno de los aspectos más visibles de esta transformación será la nueva distribución de los puntos de recogida de residuos. El proyecto contempla la creación de unas 250 islas de reciclaje, espacios que reunirán diferentes contenedores para facilitar que los vecinos puedan depositar sus residuos separados en un mismo lugar.
La actuación incluye 250 contenedores amarillos para envases y otros 250 azules para papel y cartón. Según las características de cada emplazamiento, estos puntos podrán disponer también de recipientes para vidrio, materia orgánica, textiles, aceite usado y residuos no reciclables.
Este nuevo modelo supondrá, además, la desaparición progresiva de los contenedores soterrados. Villena cuenta actualmente con alrededor de 35 ubicaciones de este tipo, que serán sustituidas por depósitos en superficie.
La decisión responde a los problemas de mantenimiento y funcionamiento que han presentado estas instalaciones, cuyos mecanismos han requerido reparaciones y actuaciones de conservación.
El propósito es simplificar la recogida, facilitar el uso de los contenedores y hacer más accesible la separación de residuos.
Vehículos pequeños, eléctricos y capaces de limpiar donde antes resultaba más difícil
La renovación también llegará a las calles a través de una maquinaria más versátil. El nuevo contrato incorpora ocho vehículos auxiliares eléctricos, con la previsión de sumar otros dos, que permitirán desarrollar trabajos en espacios de acceso complicado.
Tres de estas unidades cuentan con sistemas de agua fría y caliente para actuar sobre manchas de grasa, aceite y suciedad incrustada. A ellas se unirán otros equipos específicos para limpiar pavimentos y retirar residuos especialmente difíciles, como los chicles.
Las barredoras compactas tendrán un papel destacado en el mantenimiento del casco urbano, especialmente en las calles estrechas. Su brazo extensible, con un alcance próximo a los tres metros, permitirá aumentar la superficie de limpieza sin necesidad de utilizar vehículos de grandes dimensiones.
La tecnología también formará parte del nuevo funcionamiento del servicio. Los vehículos incorporarán sistemas GPS y dispositivos que permitirán conocer su actividad y supervisar los trabajos realizados.
Menos ruido y menos esfuerzo para los trabajadores
La mejora del servicio no se centrará únicamente en el resultado visible de las calles, sino también en las condiciones de trabajo de la plantilla.
Los operarios dispondrán de carritos eléctricos para transportar materiales y desplazarse con mayor facilidad, especialmente en los tramos con pendientes.
Igualmente, se utilizarán sopladoras eléctricas que reducirán el ruido generado durante las tareas de limpieza, una medida que busca disminuir las molestias a los residentes.
Con esta maquinaria se pretende adaptar los medios disponibles a las particularidades de Villena, tanto en las zonas más amplias como en los barrios y calles donde la movilidad de los equipos resulta más compleja.
Medio millar de papeleras nuevas para renovar el mobiliario urbano
La renovación del servicio también tendrá su reflejo en las papeleras distribuidas por la ciudad. Está prevista la instalación inicial de 500 unidades, con las que se reemplazarán los modelos deteriorados y se reforzarán aquellas zonas donde actualmente hay menos puntos para depositar pequeños residuos.
Se han diseñado dos tipos de papeleras, uno de ellos preparado para fijarse a postes o farolas y aprovechar mejor el espacio disponible en las calles estrechas.
El contrato contempla igualmente una dotación adicional de 50 papeleras cada año, que podrán acumularse para atender necesidades futuras.
Parte de este equipamiento se ha desarrollado en Villena, a través de Rototank. La empresa local ha fabricado los nuevos contenedores de recogida selectiva y un modelo de papelera específicamente diseñado para su instalación en el municipio.
Los nuevos camiones completarán la transformación del servicio
Aunque buena parte de los equipos de limpieza viaria ya se están incorporando, todavía está pendiente la llegada de algunos vehículos destinados a la recogida de residuos.
Fobesa prevé sumar camiones para papel, cartón y envases, vehículos de 18 y 22 metros cúbicos, unidades bicompartimentadas y otros de menor tamaño destinados a espacios como el casco antiguo.
Según las previsiones de la empresa, entre el 90% y el 95% de la maquinaria de mayor tamaño podría estar disponible en un plazo aproximado de mes y medio a dos meses.
Por otro lado, el Ayuntamiento ha programado para el 21 de noviembre una jornada educativa en el recinto ferial, dirigida al alumnado de Primaria, con actividades relacionadas con la limpieza urbana, el reciclaje y el cuidado del entorno.
El alcalde ha defendido que la incorporación de estos nuevos recursos permitirá disponer de un servicio más completo y ha mostrado su confianza en que Villena experimente una mejora importante cuando toda la maquinaria esté operativa.
Con el contrato todavía en fase de implantación, el reto será trasladar esta renovación de medios a la limpieza cotidiana de los barrios y espacios públicos, así como facilitar que los vecinos participen en la separación de residuos.







