La secretaria general del PSPV-PSOE en la provincia de Alicante, Ana Barceló, ha exigido hoy al presidente provincial del PP, José Joaquín Ripoll, que reclame en su entrevista de mañana con el nuevo número dos del PP-CV, Antonio Clemente, el cese de una vez por todas de la discriminación y el abandono que está sufriendo la provincia de Alicante por parte del Consell en materia de inversiones.
Barceló insta a Ripoll a que reivindique ante su nuevo jefe la necesidad imperiosa de acometer inversiones en la provincia de Alicante que sean capaces de generar confianza en el tejido empresarial y empleo, lo que debería ser la prioridad del gobierno valenciano del PP. La dirigente socialista exige al presidente provincial del PP que reclame, además, un trato justo y una distribución equitativa de los recursos con destino a la sanidad, la educación, las infraestructuras o el medio ambiente en la provincia de Alicante que salen muy malparada en los presupuestos del Consell.
La secretaria general de los socialistas alicantinos exige al PP que cumpla los compromisos de gasto adquiridos con colectivos alicantinos que lo están pasando mal por la informalidad en los pagos del Consell como son la Universidad, los concesionarios de automóviles, los abogados del turno de oficio o los colegios públicos. Parece que hay dinero para grandes fastos y fotos glamurosas pero no para que ciertas instituciones y entidades puedan desarrollar su labor cotidiana de servicio público.
Barceló espera que acaben de una vez, y por el bien de todos los alicantinos y las alicantinas, las diferencias internas en el PP porque están perjudicando gravemente los intereses de todos los ciudadanos de la provincia de Alicante. A su juicio, el enfrentamiento entre Camps y Ripoll tiene como rehén y como víctima a la provincia de Alicante y está provocando que el dinero no llegue. No podemos consentir que se perpetúe la parálisis institucional entre una Diputación y un Consell que no se dirigen la palabra. Buenos ejemplos del enfrentamiento los representan el patronato de la Jaume II, las deudas de la Generalitat con el Marq o el impago de la obra del Auditorio. Eso se tiene que acabar, concluye señalando Barceló.


