El investigador alicantino y presidente de la Comisión Ejecutiva del Año Hernandiano, José Carlos Rovira, ha dado a conocer esta mañana, en el III Congreso Internacional de Miguel Hernández organizado por el IAC Juan Gil-Albert, los dos últimos cuentos que el poeta oriolano escribió para su hijo desde la cárcel de Alicante.
Las obras, ambas inéditas, incluyen varias ilustraciones del también preso y compañero del autor de El rayo que no cesa Eugenio Pérez Oca, redactor del diario comunista Nuestra Bandera. Miguel Hernández estaba ya muy enfermo cuando los escribió para su hijo y en ellos se puede ver su caligrafía temblorosa, con unos excelentes dibujos, ha apuntado Rovira en su conferencia De últimas ausencias y varias persecuciones.
La obra se titula Dos cuentos para Manolillo. (Para cuando sepa leer), realizados en 1942, meses antes de la muerte de Miguel Hernández en la cárcel. Es un pequeño cuaderno sujetado por un fino hilo de color ocre. Por su tamaño, podemos decir que se trata de papel higiénico, ha señalado José Carlos Rovira. Se trata de dos cuentos infantiles muy sencillos, que guardan unas metáforas de encierro y libertad. Y son unos juegos para su hijo en los que lanza un claro mensaje, ha aclarado.
El investigador alicantino ha señalado que ha conseguido estas dos obras por el hijo de Eugenio Pérez Oca, Julio Pérez, mientras ultimaba en Madrid la exposición La sombra vencida, también dedicada al autor oriolano.
El regalo que hizo Miguel Hernández es lo que hicieron tantos amigos y compañeros suyos en la cárcel. Eran los únicos regalos que podían entregar a sus hijos para el futuro, para el día de mañana. También lo hizo el alicantino Gastón Castelló o Ricardo Fuentes, con otros dibujos que nos ayudan a comprender la brutalidad que sufrieron en la cárcel, ha agregado.
La segunda parte de la ponencia de José Carlos Rovira se ha centrado en la censura a la obra de Miguel Hernández. De este modo, el profesor, según los archivos que ha analizado, ha afirmado que a los ocho años de morir el poeta se intentó editar una selección de poemas de El rayo que no cesa en Madrid, pero resulta sorprendente leer los estúpidos argumentos que expone el censor para justificar su prohibición: Esta colección de versos dadaístas son muy malos. Como verán, leer esto provoca la risa, ha añadido José Carlos Rovira.
El investigador alicantino ha concluido su ponencia exhibiendo algunos de los documentos de la Guardia Civil con los que se prohibió los homenajes al poeta en distintos pueblos de España a los 25 años de su muerte.


