Hablamos con Joaquín Santo Matas, miembro del Consell Valencià de Cultura sobre la «La epidemia del cólera».
La epidemia del cólera de 1885 afligió a buena parte del territorio español. Su incidencia, especialmente intensa entre los meses de agosto y septiembre de aquel año, fue una réplica aumentada de la sufrida en el verano anterior. Durante el mes de agosto de 1884 y a pesar de las medidas gubernamentales, habían comenzado a hacerse patentes los efectos de una gran epidemia de cólera en algunos pueblos del sur de la provincia, en especial en poblaciones como Elche, Biar, Novelda o Monforte. Dos años antes, una circular del Gobernador civil de la provincia había alertado sobre la presencia de la enfermedad en Filipinas y el Mar Rojo, invasora invisible que un año después se instalaba en los puertos franceses de Tolón y Marsella.
A finales de septiembre, el semanal democrático el Progreso de Xàbia, en un duro editorial, criticaba los inconvenientes causados por las disposiciones sanitarias de la superioridad y afirmaba que si, como de público se dice, a la epidemia le han abierto las puertas los mismos encargados de hacer cumplir las leyes, efecto lógico de la inmoralidad administrativa de nuestra nación, no dudamos de que el gobierno castigará severamente a los culpables, lo mismo a lo que aquellas comprenden que a los que están encargados de hacerlas cumplir.


