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Presidente de Jóvenes Agricultores ASAJA Alicante. «Hechos, no promesas»

Un fracaso. Creo que esta es la palabra que mejor define a las Elecciones al Parlamento Europeo. Y con esto no me refiero al resultado de las votaciones, que ciertamente aporta un haz de esperanza a los ciudadanos del viejo continente, puesto que el cambio era más que necesario, sino que me refiero al escaso índice de participación en las urnas. Definitivamente, la nefasta campaña de los partidos políticos que han acudido a Europa, la falta de propuestas, la falta de implicación y la nula atención al ciudadano han tenido sus consecuencias.

Evidentemente la gente no fue a votar el domingo. Era de esperar. Algunos pueden pensar que este bajo índice de participación, que se sitúa en el 46,01%, podría deberse a un maravilloso día de verano que llenó las playas alicantinas de bañistas. Yo no creo fuera así. Pienso que las pésimas campañas de los partidos políticos españoles que se sometían a examen este pasado domingo han tenido mucho que ver. Y es que, durante estas semanas más que propuestas y soluciones a un momento de crisis extrema, los ciudadanos nos hemos especializado en casos Gürtel, escoltas de Aznar, aviones de presidentes y, por supuesto, en los famosos trajes a medida. ¿En qué basarnos ante las urnas para inclinarnos por unos o por otros? ¿Cómo saber quién ha de defender nuestros intereses si está visto que ni siquiera saben defender los suyos? Los políticos de nuestro país han conseguido lo inaudito, han logrado que la desconexión entre el ciudadano y los cargos públicos sea tan grande que más del 70% de los españoles no ejerciera el domingo su derecho de sufragio.

No había propuestas sólidas y determinantes, no había compromiso, no había diálogo. Como forasteros en medio de un inmenso desierto. En tierra de nadie, sin saber a quien ni a qué acogernos, sin saber que defiende cada uno, sin saber si quiera si les importamos. Este, creo que ha sido el sentimiento generalizado de todos los españoles que no han votado en estos comicios. Debieron pensar que, quizá, sería más productivo activar la melanina de nuestra piel. Por lo menos el lunes tendría efectos visibles.

Los que hemos ido a votar, pienso que lo hemos hecho casi con el mismo sentimiento que aquellos que no lo hicieron.
Sin saber muy bien porque íbamos, sí que teníamos clara una cosa, necesitamos un cambio. Y que mejor, que empezar por un cambio de representantes políticos en Europa. El giro hacia la derecha del Parlamento Europeo deja patente que estamos hartos. Los ciudadanos estamos cansados de la situación que padece el país y el continente. Es necesaria sangre nueva y los resultados han sido claros y contundentes. El Partido Popular ha ganado, sobre todo en esas comunidades donde se genera muchísimo empleo e industria como Murcia, la Comunidad Valenciana, y en zonas donde la agricultura pasa por una crisis fortísima, donde peligran sectores como el de los cítricos y algunas frutas y hortalizas.

Alicante y el resto del sureste español han vuelto a demostrar con sus votos su preocupación por el agua. Necesitamos a alguien que luche por nuestros derechos y por la prosperidad de nuestros campos y, de momento, el único que, por lo menos lleva al Ebro y los trasvases en su discurso es el Partido Popular, aunque en más de una ocasión también se embelese en la mera lucha de poder.

Ahora que tenemos la oportunidad de abrir la posibilidad al cambio político los agricultores exigimos más que nunca el establecimiento de una política hídrica clara y compensada. Exigimos la igualdad entre territorios y oportunidades y exigimos que los populares que nos representan en el Parlamento luchen por recuperar lo que hemos perdido, por recuperar las ayudas para el sector y los fondos de cohesión para España. Necesitamos a unos representantes fuertes, que negocien y que pacten con aquellos países que dirigen el cotarro y siempre se llevan el gato al agua, tales como Francia, Alemania, Inglaterra o los países del Norte.

Necesitamos protección para nuestros productos y para el sector. No permitamos la entrada descontrolada de productos de terceros países. No consintamos los abusos de las multinacionales. Defendamos a los productores, a los que dan vida a nuestras tierras. Agricultores y ciudadanos, no consintamos que nuestros políticos vuelvan a abandonarnos en Europa. Conservemos nuestra identidad. Conservemos nuestra dignidad. Olvidemos las promesas. Exijamos los hechos.

Eladio Aniorte Aparicio
Presidente de Jóvenes Agricultores ASAJA Alicante


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