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Comunitat Valenciana

Artículo de opinión de Jesús Navarro Martínez: Una medida oportuna, u oportunista

Hace unos días la ciudadanía española, hemos podido oír que nuestros gobernantes van a eliminar los anuncios de contactos en los medios escritos de información, o sea de la prensa.

Lo cierto es que en los últimos años estamos observando una importante invasión de estos anuncios en los periódicos, consiguiendo que muchos de estos sea la fuente de mana para sus arcas mal estrechas. Resulta fácil entender que detrás de esto pueden esconderse muchas y diversas razones, que sería muy largo enumerar. Hace ya mucho tiempo que algunos medios tomaron espontáneamente esta decisión por pensar en el daño que se podría causar a muchas de las sensibilidades que leen todos los días los periódicos, en línea con sus convicciones y el ideario que representan.

No se trataba entonces de mojigatería, era un ejercicio de congruencia meditada e inteligente que sólo podía interpretarse como positiva. Una medida que supone, en primerísimo lugar, respeto a la mujer. Una medida que eleva la igualdad de las mujeres mucho más que todas las adoptadas por el innecesario ministerio de Aído desde su creación. Una medida que respeta la libertad educativa de los padres y el derecho al no adoctrinamiento de los niños de nuestro país. Una medida, en definitiva, que devuelve dignidad a hombres y mujeres y que les permite reflexionar por un instante sobre si el sexo puede ser algo más que una pura relación animal, o es inseparable de otras muchas y muy valiosas cosas.

Estos medios escritos ganaron lectores.
La recalcitrante y demagógica izquierda intelectual que nos acompaña, especialmente representada entre los profesionales de algunos medios y facultades de comunicación, se apresuró a ejercer la habitual crítica sobre lo obsoleto de estos planteamientos y su cercanía al nacional-catolicismo del franquismo, y bla, bla, bla. Lo mismo de siempre: no entrar a la reflexión y al análisis del porqué de los hechos, sino a la descalificación. Nada constructivo que permita pensar al lector (esto es peligroso), nada que le permita confrontar libremente su conciencia con los hechos. No, sólo una descalificación que prevenga al lector inmerso en el cliché de ciudadano progresista de atreverse a plantear un cambio de opinión al respecto.

Pero hete aquí que los ideólogos del aparato aconsejan al jefe que debe entrar a cambiar criterios y hay que anunciar la retirada de los anuncios de contactos en la prensa. No se preocupen, que como de costumbre, no pasa nada. Se armarán los argumentos desde la descalificación (ya se buscará la más adecuada), se integrarán en las consignas del cliché progresista del aparato de propaganda, y donde se dijo “digo” se dirá “diego”.

Estos malabarismos dialécticos, propios de titiriteros de circo (con todo mi respeto para tan honrosísima actividad), no son nuevos en el socialismo español. Recuerden el histórico “OTAN, de entrada no” que ha acabado con el insigne socialista Solana al frente de dicha institución durante tantos años. O sea, no se preocupen ustedes de la vieja consigna “congruencia y estilo”, que se solía aplicar en ciertos ámbitos académicos en tiempos de la reforma universitaria que acompañó a la LRU. La congruencia y el estilo vendrán definidos por el aparato, y si bien hoy hay que descalificar a los que defendían la retirada de los anuncios de contactos porque se alinean con criterios morales propios de la Inquisición, mañana pondremos verde al que se atreva a seguir poniendo anuncios de contactos por lo que de vejación de la mujer representa (argumento descalificado anteriormente cuando lo aplicaban los otros).

Este galimatías no hay quien lo entienda. Ojala que nuestra clase política dedicase más esfuerzo en conseguir incrementar la formación escolar y académica recibida por nuestros escasos hijos, y menos a hacer acopio de supuestos derechos sociales que no contribuyen a mejorar la productividad y la riqueza del país, sino a adormecer la conciencia, una vez instalados en el supuesto derecho. Mientras otros países, (hay que admitir lamentablemente que más desarrollados que nosotros), dedican esfuerzos económicos y formativos a promover la natalidad (sin que sean sospechosos de catolicismo recalcitrante, por ejemplo los escandinavos), nosotros nos enredamos en discusiones parlamentarias eternas con un rendimiento nulo en cuanto a la generación de riqueza y futuro para España.

El Pablo Molina

Fdo: Jesús Navarro Martínez


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