En España existen alrededor de 400.000 casos de personas que sufren Trastorno de la Conducta Alimentaria y se espera que estos casos aumenten un 12% en los próximos 12 años
El 30 de noviembre es el Día de la lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria. ¿Sabes qué son los Trastornos de la Conducta Alimentaria?
Son desórdenes de la conducta que afectan al comportamiento alimentario y la conducta de una persona con respecto a la comida y a su imagen corporal. Estos trastornos afectan a la salud mental de quienes los padecen y, además, causan daños a la salud física. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), estos trastornos se presentan con comportamientos alimentarios anormales, acompañados por una distorsión en la percepción de la imagen corporal, una preocupación excesiva por el peso y por la comida.
En casos graves, puede ponerse en riesgo la vida de las personas; así, el TCA es la enfermedad mental con más mortalidad por las complicaciones físicas que provoca y por suicidio.
Entre los TCA más conocidos se encuentran: La bulimia, la anorexia nerviosa, la ortorexia, el trastorno por atracón y la vigorexia.
Los trastornos alimentarios pueden afectar a personas de cualquier edad, condición social, raza o género. Sin embargo, se presentan con mayor frecuencia en mujeres. Esta enfermedad afecta a 1 hombre por cada 10 mujeres, aunque cuanto menor es la edad del paciente mayor es el número de hombres con estos trastornos (antes de la pubertad la proporción es de seis chicas por cada cuatro chicos).
Los trastornos de la conducta alimentaria son más frecuentes en la infancia y la adolescencia. En España existen alrededor de 400.000 casos de personas que sufren Trastorno de la Conducta Alimentaria, de los que 300.000 son jóvenes de entre 12 y 24 años. Se espera que estos casos aumenten un 12% en los próximos 12 años.
El 70 % de los adolescentes no se siente a gusto con su cuerpo y seis de cada diez chicas creen que serían más felices si estuvieran más delgadas.
Los trastornos alimentarios no se deben a una sola causa: el entorno social, las expectativas o exigencias sociales, el bullying y algunos padecimientos psicológicos como ansiedad y depresión, pueden incidir en su desarrollo. Las probabilidades de desarrollar esta enfermedad pueden incrementar si la persona tiene una baja autoestima, se pone a dieta a edades tempranas, un familiar tuvo algún trastorno de la conducta alimentaria o padece alguna otra enfermedad mental.
Por todo ello, los expertos creen que el tratamiento y la prevención tienen que tener como objetivo, además del restablecimiento físico, el desarrollo de la autoestima, la gestión de emociones y la creación de una escala de valores lejos de los estereotipos.
Por otra parte, es importante el apoyo de familiares y amigos, ya que una de las características de los trastornos es que el paciente no tiene conciencia de su enfermedad y por lo tanto no puede identificar las consecuencias.


