Actualitat de l´Alt Vinalopó, el Vinalopó Mitjà, l´Alcoià, El Comtat i l´Alacantí
Elda

Artículo de opinión. AMOR A PRUEBA DE MUERTE

Estamos en la semana de “Todos los Santos”, que para muchas personas es sinónimo de “semana de los muertos”. Ha sido constatable el fenómeno de numerosos ciudadanos visitando los cementerios, en los que sin duda, los sentimientos han aflorado al exterior recordando a quienes ya no están físicamente con ellos.

Todo este fenómeno social pone al descubierto que las preguntas por el “más allá”, por los grandes interrogantes de la vida siguen latentes también en el postmoderno siglo XXI. ¿Sigue interesando al hombre actual el tema de la vida tras la muerte? El hecho de que se disfrace la muerte de “calaveras luminosas” y “fantasmas ridículos”, ¿no será un síntoma de que ante el misterio inexplicable de la muerte, la salida fácil es ridiculizarla?

Impresiona la objección de Carlos Marx que decía que la “religión es el opio del pueblo” echando en cara a los cristianos que por esperar el cielo tras la muerte, se olvidaba “el más acᔠterrenal con toda su problemática. Es posible que Marx conociera creyentes de este tipo. Pero la fe cristiana vivida con todas sus consecuencias no es así. Ahí están las grandes obras sociales, culturales, asistenciales, educativas, etc.. de miles y miles de cristianos hijos de la Iglesia.

Claro que los cristianos debemos comprometernos con los problemas de los hombres y de la sociedad en que vivimos y no mirar para otro lado..; pero ello no puede hacernos olvidar la “otra dimensión” que nos aguarda al término del peregrinar terreno. Si la perspectiva de fe del cristiano sólo es “horizontal-social”, pierde de vista la posibilidad de tener presente el posible fracaso radical y definitivo de la vida, de su infierno potencial.

Todas las ideologías políticas de los dos últimos siglos nos han prometido la “salvación” ofreciéndonos la construcción de un mundo feliz, de unas relaciones sociales y humanas, y de un ordenamiento socio-político-económico maravilloso que daría la felicidad. Pero la experiencia nos dice que los “ismos” del último siglo, al rechazar la presencia de Dios, más bien han llevado a los hombres y mujeres al genocidio, a los gulasch y a la destrucción de la naturaleza en grandes extensiones del planeta.

Tendríamos que recordar que existe la posibilidad de destruirse a sí mismos, de destruir la tierra, y que las injusticias, asesinatos y la muerte de tantos inocentes clama justicia.

Estos días de noviembre en las predicaciones en los templos se insiste en que Dios es bueno y que siempre perdona. ¡Es verdad; pero no! Me explico. No se puede olvidar que al tiempo de la bondad de Dios, está la justicia y la misma culpa de los hombres. Es cierto que existe la misericordia divina..; pero quienes destruyen y ofenden al hombre no pueden sentarse junto a sus víctimas en la misma mesa de Dios en el “más allá”.

La fe nos da los criterios para vivir, para que nuestro mundo sea un poco “paraíso” donde los hombres podamos relacionarnos según los valores elementales de “no matar, no robar, no mentir, etc..” Estos valores son las señales que nos indican el camino de cómo vivir bien, cómo escoger la vida verdadera.

Durante estos días los cristianos nos recordamos que nuestras “almas” están heridas y enfermas, y que la simple psicoterapia o ayuda psicológica sólo puede sernos útiles en parte, que además de fármacos y buenos consejos necesitamos, una auténtica renovación que sólo el AMOR puede restaurar y curar.

José Abellán Martínez


199