Después de casi tres décadas entrando cada mañana al Hospital General Universitario de Elda, el doctor José Vicente Coloma se ha sentado al otro lado. Esta vez no frente a una paciente, ni bajo la luz blanca del quirófano, sino ante las cámaras y las preguntas que ponen el foco en lo que queda cuando la cirugía termina.
La entrevista, t ha sido un recorrido íntimo por la trayectoria profesional y humana de quien, desde 1997, ha estado ligado al quirófano y que desde 2012 coordinó la Unidad de Patología Mamaria, convirtiéndose en un referente en el abordaje integral del cáncer de mama en la comarca.
Durante la conversación, el cirujano dejó paso al hombre. Habló de la dificultad de separar lo profesional de lo personal en una especialidad tan ligada al miedo, la autoestima y la identidad de las pacientes. Admitió que no siempre es posible dejar en el hospital las historias que se escuchan en una consulta oncológica, y reflexionó sobre la carga emocional que acompaña a quienes deben comunicar malas noticias con precisión técnica y delicadeza humana.
Uno de los bloques más emotivos llegó con la proyección de testimonios de pacientes que recordaron su mirada, su cercanía y su forma de acompañar más allá de la intervención quirúrgica. “No me trató como un caso, me trató como una persona”, se escuchó en uno de los mensajes. Ante estas palabras, el doctor guardó silencio unos segundos antes de reconocer que ese es, probablemente, el mayor legado que puede dejar un médico.
La entrevista también abordó su impulso a la Unidad Funcional de Patología Mamaria y su defensa del trabajo multidisciplinar como garantía de calidad asistencial. Asimismo, se recordó su etapa al frente de AcMAVI, tejiendo redes de apoyo y sensibilización que trascendían el hospital y fortalecían el acompañamiento a las pacientes.
La despedida fue sencilla, sin estridencias. Solo palabras medidas, silencio y respiración. Porque, como quedó claro durante los treinta minutos de conversación, lo que permanece cuando el bisturí se apaga no son solo las cicatrices visibles, sino la huella humana que deja quien dedicó su vida a cuidar la de los demás.







