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Generalitat Valenciana

Acte de lliurament dels Premis Rei Jaume I

Acte de lliurament dels Premis Rei Jaume I

“Salus pópuli suprema lex”. “La salut del poble és la llei suprema”.

Ho va dir Ciceró fa 2.000 anys. I així ho comprovem hui.

Des d’esta Llotja de la Seda, símbol de la plenitud que el poble valencià i el seu autogovern van assolir al Segle d’Or, vull agrair-los la seua presència. Gracias, Majestad, por acompañarnos una vez más y prestigiar así a la Comunitat Valenciana y a los Premios Rei Jaume I.

Els guardons que hui s’atorguen porten el nom del fundador del nostre poble, el rei Jaume I, que al seu Llibre de Saviesa dona este encertat consell:

«Si ton coratge és savi, en tres estaments se deu pensar, ço és:
• que ordén les coses presents,
• asme les esdevenidores,
• e oblid aquelles àvols qui són passades».

És a dir: ordenar el present, pensar el demà, i oblidar allò roín del passat.

Señoras y señores:

La pandemia, sus terribles efectos y la ambiciosa recuperación que impulsa la UE nos sitúan ante una transformación sin precedentes.

Un gran economista acuñó el fenómeno de la “destrucción creativa”. Ya saben: el cambio industrial que revoluciona la economía, desde dentro, destruyendo la vieja y creando otra nueva.

Ése es un riesgo real en este tiempo convulso: Que la cadena se rompa por el eslabón más débil. Frente a esa amenaza, el keynessianismo inteligente nos obliga a salvar empresas y empleos con incentivos públicos.

Porque esta gran transformación hacia una economía más digital y una sociedad más sostenible tiene que ser JUSTA.

Sin dejar víctimas ni alentar a los populismos.

Ése es el desafío: cambiar de mundo al mismo tiempo que reducimos desigualdad y ampliamos bienestar y prosperidad.

“Eixe temps que ja és un poc nostre, eixe món que ja anem fent”, necesita algo imprescindible: La esperanza.

De la anterior pandemia de 1918, hay una lección desconocida que debemos aprender. La escritora Laura Spinney documenta el enorme impacto emocional al finalizar la pandemia.

Hubo una depresión colectiva que provocó el desánimo y lastró la recuperación. Esa lección nos enseña que nada puede construirse sin esperanza. Y es, por ello, que ahora necesitamos dar más protagonismo a quienes mejor simbolizan la esperanza: la gente joven.

Son los jóvenes quienes están marcando el camino:
· De la igualdad entre mujeres y hombres.
· De la diversidad sexual normalizada.
· De la sostenibilidad responsable.
· De los hábitos de vida más sanos.
· Del progreso tecnológico.
· De la solidaridad.

Ellos y ellas nos están trazando el rumbo. Lo resume bien Malala: “Si no te levantas, el cambio no llegará”. Ese espíritu es la clave. El admirado George Steiner escribió una gran reflexión para el tiempo presente.

“Aquellos que nunca han experimentado una convicción política o social, aquellos que jamás han sido militantes de sus sueños, nacen viejos. Su sabiduría –resignada o cínica– es la de los derrotados”. Señoras y señores: Ni derrotismos, ni cinismo ni resignación.

• Tenemos que evitar depresiones colectivas, volver a la esperanza y generar nuevos ideales, nuevos sueños;

En definitiva: tenemos que volver a creer. No solo crear; también creer.

Y para ello, para afrontar los nuevos retos, urge una alianza sólida entre ciencia, economía y política. En la búsqueda de la ansiada vacuna, cada día más cerca de las personas, está la lección: Precisamos de más ciencia, de más investigación, de más innovación.

• La C. Valenciana ha aumentado su número de investigadores un 11 % en 3 años.
• En 2018, último dato oficial, volvimos a superar el 1 % de nuestro PIB en I+D+i.
• Y en el próximo presupuesto autonómico, la Ciencia e Investigación aumentan un 65%.

Hemos avanzado. Pero aún queda mucho camino por recorrer. Sin excusas.

La ciencia debe ser considerada un nuevo pilar fundamental de nuestro Estado del bienestar, como lo son la sanidad, la educación, la dependencia o las pensiones.

Porque la ciencia nos salva. Porque la ciencia nos está salvando.

Hoy quiero felicitar a los premiados, que con su esfuerzo y su talento mejoran nuestras vidas. No solo felicitarlos. También escucharles y ser altavoz de su sabiduría.

Verónica Pascual explica: “Las crisis son una oportunidad de constituir las grandes empresas del mañana”.

Francisco José García aconseja: “Hay que aumentar la inversión en investigación: es la mejor manera de salir de la crisis”.
Fernando Maestre recuerda: “La pandemia NO puede invisibilizar los campos de la ciencia que miran al cambio climático y la emergencia del medio ambiente”.

Laura Lechuga reivindica: “Las científicas también existimos”.

Miguel Beato subraya: “Es necesario reclutar a los mejores jóvenes científicos”.

Y Diego Puga previene: “No caigamos en la tentación de orientar la investigación hacia la utilidad inmediata, pues la mayor parte de las grandes innovaciones surgen de la investigación básica”.

Escuchar sus palabras nos inspiran en la determinación de más y mejor ciencia.
Doy también las gracias a quienes hacen posible los Premios Rei Jaume I:

· A la fundación.
· A los patrocinadores, por su responsabilidad social en esta causa.
· Al prestigioso jurado que honra a nuestra tierra.
· Y –cómo no– al impulso entusiasta de una persona eternamente joven: el profesor Santiago Grisolía, una luz permanente que irradia ciencia desde València hacia el mundo.
Gracias siempre, Santiago.

Ésta es la aportación valenciana: los Premios a la mejor ciencia hecha desde España para el mundo entero. Una aportación de excelencia.

Senyores i senyors, acabe ja: En este Saló Columnari podem contemplar unes lletres daurades que recorren la part alta dels murs.

Unes paraules que diuen així:

“Bona és la negociació
· que no duu engany en la llengua,
· que jura al proïsme i no falta al jurament,
· i que no deixa diners en usura”.
Crec que estes paraules de fa 500 anys ens interpel·len als valencians de hui.
Ens interpel·len als sectors econòmics i al sector públic, cridats a forjar una aliança conjunta pel bé de tota la societat.

I fer-ho, com diuen estes paraules:
· Sense engany,
· Sense usura,
· i Mirant sempre per tots.

Senyores, senyors: Alcem el cap i admirem Tot el que hem sigut. Perquè això és Tot el que podem arribar a ser si tots junts així ho creiem.
Moltes gràcies.


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