Ibi vivió en la noche del Jueves Santo una de las procesiones más solemnes y esperadas de su Semana Santa, con la salida de las imágenes de la Santa Cruz, el Cristo de la Columna y la Virgen de los Dolores, en un ambiente marcado por el silencio, la devoción y el respeto.
Desde los primeros instantes, las calles se llenaron de fieles que acompañaron el paso de las imágenes en una procesión que avanzó con paso firme y medido, envuelta en el sonido de la música procesional y el aroma a incienso.
1ª PARTE:
2ª PARTE:
El Cristo de la Columna, símbolo del sufrimiento y la entrega, recorrió las calles con solemnidad, mientras la Virgen de los Dolores emocionó a los asistentes con su presencia bajo palio, despertando miradas cargadas de sentimiento.
Nazarenos, mantillas y acólitos formaron un cortejo elegante y ordenado, aportando esa estética única que caracteriza la Semana Santa ibense.
Durante todo el recorrido, el público acompañó en silencio, respetando cada instante de una procesión que volvió a demostrar el arraigo de esta tradición en Ibi.
Una noche donde la fe se hizo visible en cada paso, en cada mirada y en cada gesto, dejando una estampa de recogimiento que ya forma parte de la memoria de esta Semana Santa.







