Los días 5 y 6 de enero son los más esperados del año para los más pequeños ya que significa la llegada de Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente. Tal día como hoy, 4 de enero, la mayoría ya ha entregado su carta a Melchor, Gaspar o Baltasar o sus pajes, heraldos o carteros reales. En todas esas cartas suele haber un denominador común: los juguetes. Melchor, Gaspar y Baltasar coinciden cada año en que el mejor lugar para cumplir los sueños de los más pequeños se encuentra en nuestra provincia y se trata del municipio de Ibi.
Aunque Sus Majestades proceden de diversos países de oriente, desde hace varios años pasan la mayor parte del tiempo en Ibi. Y es que, esta localidad alicantina fue la primera del mundo en tener un monumento en honor a Melchor, Gaspar y Baltasar.
Para Ibi, la industria del juguete lo ha supuesto todo, ya que durante cien años ha sido testigo de las más de 70 fábricas de juguetes que ha albergado, lo que la ha convertido en la Villa del Juguete.
En sus comienzos, la producción de juguetes dentro del territorio español se concentraba sobre todo en Barcelona. Pero, ¿qué pasó para que un pueblo de poco más de 3.000 habitantes se hiciera pionero del sector? A finales del siglo XIX, Ramón Mira y el matrimonio formado por Eduardo Juan y Agustina Mora en la localidad vecina de Onil se iniciaban en la fabricación de muñecas con cabeza de barro.
Pero, no fue hasta 1893 que comenzó el auge de la industria del juguete en Ibi gracias a empresarios como Rico, Picó, Moltó o Payá. El nieto de este último, Raimundo Payá, contó en el documental Relatos de la industria ibense, que el inicio del juguete en Ibi nació por casualidad, ya que su abuelo era hojalatero y se le ocurrió recrear aquello que hacía en miniatura.
El paso de la hojalatería al juguete ocurre en febrero de 1905 cuando Rafael Payá traspasa a sus hijos Pascual, Emilio y Vicente su taller. Los primeros juguetes fueron copias de algunos objetos cotidianos como platos, tazas o regaderas que ellos mismos vendían por los mercados de la comarca. Esta experiencia les llevó a realizar una producción seriada utilizando moldes sencillos hasta elaborar el primer juguete de la industria de Ibi: la tartana. A esta se unirían otros juguetes de locomoción como trenes o barcos.
Todos aquellos empresarios que desde principios del siglo XX apostaron por la industria juguetera lograron que Ibi fuera conocida como la Villa del Juguete e hicieron que el empleo aumentase. Numerosas personas procedentes de todas partes de España, pero sobre todo de Andalucía, se trasladaron hasta Ibi, pasando a ser más de 23.000 habitantes.
La ciudad cuenta con diversos museos que permiten conocer más a fondo la historia de la industria juguetera. El Museo Valenciano del Juguete es el más veterano y se encuentra ubicado en la antigua fábrica de Payá Hermanos. Este alberga piezas históricas como los virtuosos trabajos que hacían en hojalata. Se trata de un centro para la conservación, la investigación y la difusión del patrimonio juguetero. Un espacio que permite viajar al pasado y dejar que los juguetes nos hablen de las infancias vividas y los modos de entender el mundo en otras épocas.


