Por Susana Hidalgo Vidal -Concejal del PSOE
Cuando uno se propone defender lo indefendible, hay al menos cuatro opciones: mentir, confundir, atacar o las tres cosas a la vez.
La mentira es relativamente fácil, decir que no se puede recalificar una zona verde para un equipamiento público (estoy hablando del instituto de la Dulzura) puede convencer a más de un ciudadano que no sabe realmente si esto es verdad o mentira, pero bastaría fijarse con que celeridad se recalifican terrenos para edificar, eso sí, siempre justificadas estas recalificaciones por un beneficio para el pueblo. El beneficio social y educativo que supondría hacer el Instituto Fray Ignacio Barrachina en la zona norte, creo con toda seguridad que, a día de hoy, es indiscutible. Prometer a titulo personal la abolición de los barracones y no hacerlo, si no conseguir todo lo contrario, es una mentira con carácter. El dinero que la Consellería va a invertir en la adecuación de los institutos nos pertenece por derecho y no es un dinero de colega a colega, de quita y pon, es una partida presupuestaria que una vez adjudicada no se puede denegar ni gastar en otra actividad. No se pierde. Ésta sería la mentira más peligrosa y espeluznante de todas.
La confusión es algo más complicado, en lo que hay que entrenarse y se necesita algo de tiempo, así como unos cuatros años, lo que dura una legislatura. Presentar varios proyectos un tanto irracionales es la clave para conseguir una confusión espectacular, primero un macro instituto , los cuales son criticados por todos los profesionales en materia educativa que se precien por muchas razones, una de ellas, la masificación en la enseñanza, provoca un claro detrimento en la calidad educativa de nuestros jóvenes a nivel personal y colectivo. Después, un problema con los metros de terreno necesario para la construcción del instituto: haría falta romper un campo de fútbol. Así la confusión se une al enfrentamiento de colectivos, ganando en lío asegurado. Como colofón, un informe técnico que asegura que no se puede levantar alturas en el edificio educativo actual, no se puede adecuar, se tiene que derribar sin dilación. El informe no indica la demolición del edificio en ningún momento. Se puede adecuar perfectamente, no para albergar a tantos alumnos pero sí para múltiples servicios públicos.
El ataque es la más vil de las opciones. Para el ataque se necesita una gran cantidad de prepotencia política y soberbia. Primero se le quita legitimidad a los representantes sociales de las asociaciones de padres, el colectivo más numeroso y al que más afecta, porque estamos hablando de la educación de sus hijos, y después se ataca a los partidos de la oposición en los medios, y finalmente, en los Plenos, principalmente a mí, a una concejal del Partido Socialista, madre de dos adolescentes que pasarán toda su educación de secundaria y bachiller en barracones, y que ha luchado desde el primer día por la total adecuación de los centros educativos de Ibi, en todos los foros y plataformas que he encontrado en el camino .Habría que recordar que en esas plataformas no me he encontré nunca con el PP.
Todas estas opciones, utilizadas a la vez, provocan un gran desaliento en los padres y madres de nuestra localidad, independientemente de su ideología política. Crea un descrédito de políticos y representantes sociales. Una cosa es cierta, con esto se consigue un silenciamiento de la sociedad, un dar la espalda a las políticas y a los políticos, y cada vez somos menos los que levantamos pancartas y críticas y eso el PP lo sabe, lo utiliza y lo amortiza en todas las elecciones. Ningún votante del PP pierde la oportunidad de ir a votar. No se cuestionan en ningún momento quien se enriquece con tantos barracones en la comunidad valenciana, comunidad que está por debajo de todas las comunidades en servicios educativos sanitarios y sociales.


