Como ya saben, hace unos días la prensa a nivel nacional se hacía eco de una historia «surrealista». El ciclista, Julio Alberto Amores, que comenzaba su preparación para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, entrenaba entre vidrios y restos de botellones en el velódromo de Novelda. En las últimas semanas tenía que barrer la pista para poder entrenar. Desde hace unos días, un par de máquinas están acondicionando la instalación, que comenzó a construirse en 1989 y nunca llegó a terminarse.
En el programa A golpe de pedal, hemos hablado con Julio Alberto sobre su trayectoria profesional.


