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Sax

El Supremo abre la puerta a reforzar la protección del patrimonio con el caso de la Colonia de Santa Eulalia

El futuro de la Colonia de Santa Eulalia, uno de los conjuntos históricos más singulares del interior de Alicante, podría marcar un antes y un después en la conservación del patrimonio en España. El Tribunal Supremo ha decidido estudiar este caso para aclarar hasta dónde deben llegar las administraciones públicas cuando un bien protegido, aunque sea de propiedad privada, se encuentra en riesgo de desaparición.

Ubicada entre los términos municipales de Sax y Villena, la Colonia de Santa Eulalia fue levantada a finales del siglo XIX como un ambicioso proyecto agroindustrial inspirado en modelos de comunidad autosuficiente. Llegó a contar con fábricas, viviendas, teatro, ermita, estación de tren y hasta un palacio, albergando a decenas de trabajadores en su época de mayor actividad.

Sin embargo, el cierre de las industrias y el abandono progresivo del enclave provocaron su deterioro. Hoy, gran parte de sus edificios se encuentran en estado de ruina avanzada, con riesgo incluso de derrumbe en algunos casos, pese a haber sido declarada Bien de Interés Cultural en 2016.

El origen del caso se encuentra en la iniciativa de un particular que solicitó al Ayuntamiento de Sax que obligara a los propietarios a conservar adecuadamente los inmuebles. Tras el rechazo tanto del juzgado como del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, el asunto ha llegado ahora al Supremo mediante un recurso de casación.

El alto tribunal ha considerado que existe una cuestión jurídica de interés general: determinar si las administraciones deben limitarse a vigilar, sancionar o exigir actuaciones a los propietarios, o si, por el contrario, están obligadas a intervenir de forma más activa para evitar la pérdida del patrimonio histórico.

Uno de los puntos clave que analizará el Supremo es la ausencia de una doctrina clara sobre el papel de las administraciones en estos casos. Hasta ahora, las decisiones judiciales han sido dispares en diferentes territorios, lo que genera incertidumbre sobre qué medidas pueden exigir los ciudadanos para proteger bienes culturales en peligro.

La resolución que finalmente dicte el tribunal podría sentar jurisprudencia y servir de referencia para miles de inmuebles protegidos en toda España, muchos de ellos también en manos privadas y en situación de abandono.

Mientras tanto, la Colonia de Santa Eulalia continúa deteriorándose, sin un proyecto de rehabilitación en marcha y con actuaciones administrativas consideradas insuficientes por colectivos patrimonialistas. La posible intervención más decidida de las instituciones, si así lo establece el Supremo, podría abrir una vía para frenar su degradación.

Más allá del caso concreto, la decisión del alto tribunal podría redefinir el equilibrio entre propiedad privada y protección del patrimonio, y establecer hasta qué punto las administraciones deben implicarse para evitar la pérdida de bienes históricos que forman parte del legado colectivo.


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