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Villena

Opinión: Carta abierta por el Hockey Club Villena y la ciudad


Giovanni Barbieri. Presidente del Hockey Club Villena

Han pasado aproximadamente tres años. Solo tres. Y, aun así, resulta difícil explicar con palabras todo lo que se ha vivido en este tiempo. Tres años desde que un italiano, muy loco y testarudo, recién llegado, pero ya profundamente vinculado a Villena ,decidió apostar su vida profesional y personal por un sueño: crear un club de hockey en esta ciudad y luchar para llevarlo a lo más alto. Ahora, como entonces, el objetivo sigue siendo el mismo: que el Hockey Club Villena sea una referencia nacional e internacional en su disciplina.
Después de tres años, nada ha cambiado… hay solo una diferencia: algunas personas empiezan a creer que de verdad se puede conseguir. Mi nombre es Giovanni Barbieri. Nací en Italia, pero desde hace cinco años Villena es mi casa. Aquí he construido mi vida, aquí he encontrado amigos que son familia y aquí he decidido echar raíces. No me siento un visitante ni alguien de paso: me siento villenero y, como tal, trabajo y lucho cada día por esta ciudad. Quien me conoce sabe cuánto amo ser entrenador y, al mismo tiempo, cuánto poco me gusta ser presidente. Hoy tengo que hablar como tal y escribir una carta dirigida al club y a la ciudad que este representa. Cuando este proyecto comenzó, el club no existía.

No había jugadores, no había horarios, no había instalaciones. Entrenábamos en una pista escolar sin vallas, sin cubierta, sin porterías y con un pavimento muy peligroso para el patinaje, donde cada caída es una lotería: tienes suerte si no te rompes algo.
Aun así empezamos. Empezamos porque creíamos en Villena y en su gente. Una vez obtenidas las horas, empecé haciendo una de las cosas que más disfruto: ir a los colegios a dar clases de hockey y promover este deporte. Seis niños y niñas fueron el origen de todo. Sin almacén, cargando y descargando material en cada entrenamiento. Dos años de insistencia para conseguir un pequeño espacio donde guardar el material. Dos años de no rendirse. Ese mismo verano participé por primera vez en la reunión para decidir las horas de entrenamiento en el polideportivo. Pedí horas de calidad en la pista de patinaje, pista que me gusta recordar fue construida por y gracias a los clubes de hockey y patinaje. Porque sí: este deporte no lo he traído yo a Villena. Tiene una pasión y una historia que empieza en los años 70 y que continúa hoy. Los resultados no tardaron en llegar. Resultados que no son fruto de la casualidad ,sino del trabajo constante frente a la dificultad. Esa temporada, los prebenjamines ganaron la Copa Federación, en nuestra pista, en su primer año de competición, contra clubes con mucha más historia y mejores instalaciones. Además —aunque para mí no sea relevante— contra equipos formados solo o principalmente por niños. En el HCV no tenemos equipos íntegramente masculinos. Al contrario: más del 60 %del club está formado por niñas, aunque yo prefiero llamarlas guerreras. En la segunda temporada conseguimos más horas de pista y, por fin, el uso del cuartito junto a la pista para guardar el material, que hasta entonces utilizaban otros clubes, aunque fue logrado por la anterior gestión del club con el presidente Iñaki Gandía. Inscribimos siete equipos en las ligas autonómicas y, en dos categorías, sacamos dos líneas para dar espacio a todos los jugadores. El alevín ganó la Copa Federación; el benjamín se clasificó para la Final Four,quedando tercero en el campeonato autonómico y perdiendo la semifinal por muy poco contra el Alcodiam, un equipo que el año anterior nos ganaba 10-0 sindespeinarse.

La mayor satisfacción de la temporada pasada llegó con el femenino: se proclamaron campeonas autonómicas, ganando la final 3-2 contra Raspeig, siendo todas de primer año de categoría, salvo la portera, que estaba en su segundo. Ahora estamos a mitad de nuestra tercera temporada. Tenemos diez equipos inscritos en las ligas autonómicas, todos alineados con los objetivos marcados. Dos equipos femeninos ya están clasificados para jugar los sectores sur del Campeonato de España: en Andalucía para la categoría alevín y en Madrid para la infantil. No sabemos si podremos terminar la temporada. He perdido la cuenta de los entrenos y partidos que hemos tenido que suspender o aplazar. Sin embargo, la continuidad del proyecto se encuentra hoy, y más que nunca, seriamente amenazada. Las condiciones de la pista del polideportivo se han deteriorado progresivamente, provocando suspensiones y aplazamientos de entrenamientos y partidos oficiales.

Estas circunstancias no solo afectan al desarrollo deportivo, sino también a la imagen que Villena proyecta hacia otros clubes yfederaciones.Personalmente, estoy obligado a ir una hora antes a cada entrenamiento o partido. Factores como el viento, la lluvia, la acumulación de hojas, la deficiente iluminación, el estado de las vallas, redes y líneas de juego, así como la distancia y accesibilidadde los vestuarios, generan una situación que compromete la seguridad de los deportistas y dificulta la celebración de competiciones oficiales, llegando incluso aponer en riesgo la posible participación en campeonatos nacionales. Cada tarde, decenas de niños y niñas llegan a la pista con ilusión. Entrenan con viento, con frío, con humedad, esquivando hojas, goteras y obstáculos. Entrenan porque aman este deporte, porque sienten el club como suyo y porque han aprendido que representar a Villena también es resistir, pero patinar con agua, hojas, viento, tierra, suciedad… es realmente un acto de imprudencia, temeridad y máximo riesgo. Desde hace meses no podemos admitir nuevos niños y niñas por falta de espacio y horarios. Es imposible crecer así. Es doloroso decir no a quienes quieren formar parte de este club y de esta ciudad deportiva que estamos construyendo. El Hockey Club Villena no pide privilegios. Pide dignidad. Pide poder competir en igualdad. Pide que el esfuerzo, los títulos obtenidos, el compromiso de las familias y la ilusión de sus deportistas encuentren un respaldo acorde a lo que representan. El hockey no es algo ajeno a Villena. Forma parte de su historia desde hace décadas. Hoy ese legado sigue vivo gracias a niños y niñas que llevan el nombre de la ciudad por toda la Comunidad Valenciana y por España, orgullosos de sus colores. En este periodo estoy un poco deprimido, tengo que ser sincero. Estoy cansado detenerlo siempre más difícil que los demás: otros clubes de hockey tienen hasta tres pistas; casi todos tienen, como mínimo, un pabellón. Clubes de Villena que se quejan mucho, cuando yo daría un pulmón por tener lo que ellos tienen.

El problema no es luchar, amigos míos. Si me conocéis un poco sabéis que no me rindo ni cuando el partido se complica y parece imposible remontar. Me deprimo ahora, justo cuando está de moda hablar de instalaciones, cuando el viento ha causado daños y se acercan las elecciones. Me deprime abrir el periódico y leer entrevistas de los distintos partidos políticos. Escuchar cómo hablan de mejorar las condiciones de los clubes, citándolos a todos. Me deprime ver que nadie habla del hockey, ni de la situación que tenemos que aguantar constantemente. Nadie. Esto me hace pensar:“A la ciudad no le importa nada de nosotros”, “No tendría que haber abierto aquí el club”, “Con todas las ofertas que tengo de otros clubes, ¿por qué seguir luchando poruna ciudad que no nos quiere?”¿Y entonces… por qué? He pensado mucho en una respuesta sin encontrarla. Lo que sí sé es que cada semana me sorprenden más los atletas del club, sus resultados y cuánto mejoran a nivel de juego y de mentalidad. Me sorprende ver cuántos padres se están movilizando, cuántos patrocinadores aparecen incluso sin buscarlos. La ciudad sí nos quiere y sabe el potencial que tenemos. Dentro de un máximo de cinco años inscribiremos nuestro primer equipo sénior en una liga nacional, con atletas de la ciudad que lucharán por sus colores con amor y orgullo… si tenemos un sitio donde jugar. Ahora no lo tenemos. ¿Cómo vamos a traer equipos de Asturias, Galicia o Andalucía si luego no se puede jugar porque llueve? Es impensable y ridículo. Estaremos obligados a irnos a otra ciudad o a cerrar. Necesitamos algo básico: un lugar digno donde entrenar y competir, que se nos respete y que, por lo menos, se nos trate por igual con otros deportes de nuestra ciudad, que piensen en nosotros, en un deporte que cuenta ya con más de 50 años delegado en esta ciudad.

Esta carta nace del cansancio, sí, pero sobre todo nace del amor. Del amor de un italiano que eligió Villena como su hogar. Del amor por un club que ya es parte de la ciudad. Y de la convicción de que Villena no puede permitirse perder un proyecto quecha demostrado, con hechos, títulos y compromiso, su enorme valor deportivo y social. El Hockey Club Villena solo está empezando. Todo lo conseguido hasta ahora es el primer capítulo de un sueño llamado Hockey Club Villena.“Vi voglio tanto bene anche se sono sempre arrabbiato”

Gracias a todos.


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