Puede parecer sencillo enjuiciar un incidente, de mayor o menor importancia, puede incluso, a primera vista, creer saberse quien es el causante y quien la victima, pero sin embargo todo es circunstancial y relativo según los condicionantes.
Cuando está «sub judice» cualquier actuación, se debe ser muy cauto a la hora de exponer opiniones y se debe ser consecuente hasta tanto no sea publica una sentencia.
Sin embargo, ya parece normal, en determinadas personas y medios, llevar a cabo juicios no paralelos, sino anticipados, y ser jueces y parte en temas juridicos.
Nuestra Alcaldesa, en su dia tomó una decisión, referente a determinado tema presentado en los tribunales que decia, en esencia, que cuando se pronunciaran los tribunales procedería en consecuencia.
Una vez conocido el veredicto, se hace pública la destitución de la persona condenada y su separación del cargo de confianza, cumpliendo de este modo con lo anunciado en todos los medios de comunicación.
Cualquier comentario sobre el particular que se aleje de lo detallado, falta a la verdad, y pretende obtener beneficio del laudo judicial, que ha sido claro en todos sus terminos, basandose en los datos que tanto partes como testigos han aportado.
Las sentencias deben ser acatadas aunque ello no lleve implicito que se compartan, puesto que la relatividad de los hechos, tampoco, se puede poner en duda y una sola frase, comentada de una forma u otra, dá o no fuerza a una determinada tesis.
Se puede incluso no decir la verdad, sin mentir, ejemplo: Si se me pregunta si soy amigo o me une algún lazo, con la persona que como testigo voy a defender y digo, no ser su amigo sino, simplemente, compañero de cargo municipal, estoy sin mentir diciendo una verdad a medias y creando una figura retorica que realmente no se definir, pues la diferencia entre amigo y compañero tiene una serie de matices tan personales, que hacen muy dificil separar ambos conceptos.
Ahora bien, a quien cumple lo que prometió no se le puede imputar dejación alguna de funciones, sino por el contrario debemos reconocer la coherencia en sus actos y toma de decisiones.
Por ello quiero desde aquí, aplaudir la actuación de nuestra Alcaldesa que en el mismo dia de conocer el dictamen judicial, alejó de sus funciones al encausado, cumpliendo de este modo, de forma tajante, lo prometido en todos los medios de comunicación.
No proceden por lo tanto los dimes y diretes que se pretendan hacer publicos para la obtención de un menor o mayor provecho de cara al ciudadano. Sino que una vez más se ha impuesto el cumpliento de lo prometido a los alardes pretensiosos de determinados grupos.
Quien cumple lo que promete, cumple con su palabra y cumple con sus votantes.
Ernesto Pardo


