Cada día que trascurre nos enteramos de una prebenda más o de un sobresalto del supuesto equipo de gobierno municipal, que a fecha de hoy pienso que no va a terminar de la forma y proceder quisiéramos los ciudadanos de a pie. Me temo que este último episodio de la persona de confianza de la alcaldesa y del concejal señor Richard va a colear algunas semanas más y me da una profunda pena que así sea. Resulta que la alcaldesa señora Celia, haciendo uso de su facultad a la hora de decidir lo que es un asunto personal o privado entre un funcionario laboral y un concejal, elegido por los ciudadanos, manifestó sin pudor alguno que no quiere saber nada de este asunto, al fin y a la postre decide desposeer de los derechos que la propia Ley de Bases de Régimen Local, o la del Código Penal que establece y define quien es una autoridad en el ejercicio de sus funciones. La misma ley también establece que todo funcionario están obligado por razón de su cargo a poner en conocimiento de la autoridad judicial cualquier hecho delictivo: incurriendo en algunos casos a penas de inhabilitación, etc.
De semejantes eventos municipales producidos desde que el PP tomo el poder municipal, este último es el que más risa esta produciendo en los ciudadanos. Sin embargo, alguien-presumiblemente del entorno de la Alcaldesa- debió pensar que esta niña no termina de encajar en Dios sabe que canon de política municipal. Sin darnos cuenta hemos vuelto al siglo XIX.. El resultado es una sucesión gigantesca de errores a la hora de ser transparentes y éticos en palabras y hechos. Los ciudadanos se merecen más transparencia por parte de nuestra Alcaldesa, con el fin de disipar dudas sobre este caso u otro. En caso de que hayan responsabilidades, tendrían que depurarse con la máxima rapidez. Celia tiene que tener en cuenta que está en juego el prestigio de nuestras instituciones. Si yo tuviera que escribir un libro ( cosa que dudo) sobre nuestros actuales políticos, lo titularía: Ella sola tuvo capacidad, de destruir un pueblo. Un pueblo que se le entregó con cimientos y cerramientos, para que ella completara, y, en vez de eso, opta por deshacerlo y dividirlo.
No me gustan las caricaturas que ponen nuestros políticos, generan una falta de entendimiento y, el talento brilla por sus ausencias y resudan un olor a incienso que me molesta. Sin embargo en lo más importante de sus actitudes, puedo entenderlas. Quisiera que estas cosas y otras desaparecieran de la red esos montajes impropios de nuestros políticos, con el fin de preservar esa delicadeza y decoro de la que siempre fue orgullo de todo villenero y villenera. No es menos verdad que si, al final, van a pasar a así a la historia, se deberá a su estúpida negativa a rectificar esos errores minúsculos de comportamiento. Nuestra alcaldesa Celia debería tener a su lado buenos consejeros o personas de confianza que les asesoraran correctamente, dando muestras de ser una mujer más dialogante y progre. Respetando y compartiendo con los ciudadanos los problemas reales de cada día. Mientras no baje de ese pedestal de mármol que le han hecho esas supuestas personas de confianza para medrar a su costa y sacrificio. Una vez finalice su mandato se dará cuenta realmente que no eran como decía que eran. Así es la política en general, pero yo sigo opinando que los únicos padres de la democracia, son los ciudadanos y ciudadanas. Ahora que los rancios están disfrutando de verla sufrir, las caídas deben ser y son el soporte para seguir adelante, rectificando y optando por no medir las consecuencias de sus políticas equivocadas.
Nunca me cansaré de decir que cuando uno se equivoca, inmediatamente debe rectificar a toda velocidad, según caigan las cosas. Un buen amigo mio socialista afirmaba imprevisión o improvisar. No es imprevisión. Eso es gobernar escuchando a la gente, a los partidos políticos y a los sindicatos. Totalmente de acuerdo. Eso no es imprevisión: aquí algunos suelen llamarlas así y si cuela, cuela. Escuchar a la los ciudadanos y a las ciudadanas esta bien, pero hay que hacerlo antes de tomar una decisión; si sólo se hace después de tomar la decisión, para corregirla si no cuela, entonces tiene mucho de imprevisión, pero más aún del clásico tira palante, por sí cuela y se lo tragan. Bueno después de este traga-la, espero lo hayáis entendido. Y termino como dice esa bonita canción de los años 70. Y que se mueran los feos, nenas.


